Me morí de celos, por eso estoy aquí en el limbo, ni en el cielo, ni en el infierno, Le cuestioné a mi guía acerca de porque una decisión tan tibia, si a Dios eso no le gusta, y me consoló contestando que mi muerte merecía más el sufrimiento que la gloria eterna, ya que morir de celos era similar a suicidarse porque es daño auto infligido, y si había muerto por eso de seguro había experimentado un odio tan grande que me había hecho explotar, así que debía agradecer la misericordia del señor al permitirme quedarme en medio del bien y del mal, cuando estaba ahí por una razón nada buena.
Inmediatamente después, me mostró cómo había quedado mi cuerpo después de la explosión. Sólo se veían mis converse negros, más mugrosos que de custumbre, sosteniendo un pedacito de tobillo que había sido olvidado cuando el cuerpo se había calcinado de coraje. Era todo lo que había ahí, además de una estela de humo muy oscuro y un olor q carne quemada que fue fácil imaginar al ver la escena.
Me puse un poco triste, pensar que había muerto... y yo mil veces se lo había dicho, que si volvía a hacerme eso me iba a morir... pero nunca me creyó, en realidad nunca me creí yo tampoco. Hoy parece imposible que eso haya pasado, así lo parece de verdad, hasta que recuerdo la sensación previa a mi muerte. Sentí como del pecho comenzaba a salir fuego, la impotencia había llenado mis ojos de lágrimas, pero de unas espesas, muy calientes, parecía que estaban hirviendo. Sentí calor en la cara, en los brazos, sobre todo en los brazos. Un dolor fuerte, ardiente, me inundó de la cintura para arriba y me dieron tantas ganas de gritar que casi no pude contenerme. Decidí quedarme callada, viendo esa imagen tan fuerte e impresionante, pensando en lugar de hacer alboroto en el mejor modo de vengarme... pero nada se me ocurría, no podía calmarme y al mismo tiempo podía notar como ese fuego interior se incrementaba, que estaba a punto de sacar humo, que me iba a calcinar. Noté entonces que ese grito reprimido no podía guardarse más, para ese entonces mis ojos ya tenían un color parecido al rojo, y justo antes de liberar la furia con esa voz que haría temblar el suelo como un grito común no sería capaz oí un sonido estrepitoso, un ruido como pocos... y de pronto desperté aquí.
Ahora me siento un poco estúpida... Y si de verdad nada más era su amiga?
1/14/2006
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