Te invoco
Con razón o sin ella
Cada noche en mi cuarto
Al salir las estrellas
Te invoco
Recordando los días
En que sin invocarte
A mi lado venías
Te invoco
Pero ya nunca llegas
No aparece tu sombra
En las noches serenas
Te invoco
Y no tiene sentido
Porque desde hace tiempo
Tu ya no estás conmigo
Te invoco
Después de tantas veces...
Aún con viva esperanza
Porque tal vez hoy si vienes.
10/30/2005
arte
Actúa que ya no me quieres
Como si estuvieras cantando
Ríe, que yo se que mueres
Y quieres ahogarte en llanto
Baila de felicidad fingida
Y Haz un lienzo tu mirada
Donde pintes la mentira
De que no me extrañas nada
Constrúyete una fortaleza
de cemento, piedra y hierro
anda!!, oculta la tristeza
que te causa mi destierro
vuélvete todo un artista,
falsifica el sentimiento,
no merezco que me digas
que me quieres, sea o no cierto
Como si estuvieras cantando
Ríe, que yo se que mueres
Y quieres ahogarte en llanto
Baila de felicidad fingida
Y Haz un lienzo tu mirada
Donde pintes la mentira
De que no me extrañas nada
Constrúyete una fortaleza
de cemento, piedra y hierro
anda!!, oculta la tristeza
que te causa mi destierro
vuélvete todo un artista,
falsifica el sentimiento,
no merezco que me digas
que me quieres, sea o no cierto
sin vestigios
Si dejara de verte unos años
No recordaría tu rostro,
Tal vez tu voz y tus manos
Puede que algo de tus ojos
Si no te viera ya nunca
Se borraría todo tu cuerpo,
Pero creo que hasta la tumba
Llevaría un par de recuerdos.
El destino jamás quiso
Inmortalizar lo nuestro
Cada instante se deshizo
Y no hay rastro de ese tiempo
No hay ni una fotografía
Donde me mire a tu lado
,Tomada por esos días,
Que haga presente el pasado
Fríamente no existimos
Siendo uno en un momento
Lo que los dos un día fuimos
Si lo afirmo... creo que miento
Si dejara de verte unos años
No recordaría esos meses
Por eso no veas extraño
Que hoy te mire tantas veces
No recordaría tu rostro,
Tal vez tu voz y tus manos
Puede que algo de tus ojos
Si no te viera ya nunca
Se borraría todo tu cuerpo,
Pero creo que hasta la tumba
Llevaría un par de recuerdos.
El destino jamás quiso
Inmortalizar lo nuestro
Cada instante se deshizo
Y no hay rastro de ese tiempo
No hay ni una fotografía
Donde me mire a tu lado
,Tomada por esos días,
Que haga presente el pasado
Fríamente no existimos
Siendo uno en un momento
Lo que los dos un día fuimos
Si lo afirmo... creo que miento
Si dejara de verte unos años
No recordaría esos meses
Por eso no veas extraño
Que hoy te mire tantas veces
Insípidos amaneceres
Otra vez las 6 y 20
Ya las sombras se disipan
Sale un sol que no entretiene
Ni calentará mi día
Me asomo a la ventana
Con las fuerzas de otra alma
Ya que la mía no puede
Porque todo ya le cansa
Y entre tanto esfuerzo tonto
Solo miro lo de siempre
Y a mi lecho así retorno
Para ver pasar noviembre
Contemplando mi yo interno
Tan cansado, tan desecho
Estar viva es un infierno...
Respirar mirando el techo
Así era cuándo estabas?
Despertar rayando el alba?
Y sentir que nada es nuevo
Y sentir que nada cambia?
Cómo amanece tu día?
Es tan igual, tan mundano?
Tiene una esencia sombría
Aún si hay luz desde temprano?
Mañana será así el alba,
Estoy segura que es cierto
Y como es atroz la calma
Mejor ya nunca despierto
Ya las sombras se disipan
Sale un sol que no entretiene
Ni calentará mi día
Me asomo a la ventana
Con las fuerzas de otra alma
Ya que la mía no puede
Porque todo ya le cansa
Y entre tanto esfuerzo tonto
Solo miro lo de siempre
Y a mi lecho así retorno
Para ver pasar noviembre
Contemplando mi yo interno
Tan cansado, tan desecho
Estar viva es un infierno...
Respirar mirando el techo
Así era cuándo estabas?
Despertar rayando el alba?
Y sentir que nada es nuevo
Y sentir que nada cambia?
Cómo amanece tu día?
Es tan igual, tan mundano?
Tiene una esencia sombría
Aún si hay luz desde temprano?
Mañana será así el alba,
Estoy segura que es cierto
Y como es atroz la calma
Mejor ya nunca despierto
frases célebres dichas en ocasiones ficticias 4
Detrás de un árbol estaba espiando a Pinky mientras hablaba con el pueblerino, y es que eso del chisme tras bambalinas, estilo paparazzi, me resulta muy interesante.
El le reiteró de un modo evasivo como era su costumbre que ya no insistiera más con él porque lo que había pasado debía quedar como un lindo recuerdo.
Se separaron, cada quien siguió su camino y cuando el pueblerino estaba ya muy lejos para oírnos, salté hacia Pinky y le di un fuerte abrazo.
Temiendo que se sintiera devastada por lo que había pasado, se me hizo muy extraño verla sonreír tranquila, por lo que le pregunté:
-¿cómo es que te ríes, no estás triste por lo que acaba de pasar?
- que chismosa, te pusiste a oír...
- eso ya no importa, dime cómo estás
- pues bien, que no me ves?
- Sí, pero no comprendo tu alegría
- Es que no pasó nada, un día vamos a andar
- Pero si no... te va matar el corazón
- Querida 0011, “la resignación es en sí un suicidio cotidiano”
El le reiteró de un modo evasivo como era su costumbre que ya no insistiera más con él porque lo que había pasado debía quedar como un lindo recuerdo.
Se separaron, cada quien siguió su camino y cuando el pueblerino estaba ya muy lejos para oírnos, salté hacia Pinky y le di un fuerte abrazo.
Temiendo que se sintiera devastada por lo que había pasado, se me hizo muy extraño verla sonreír tranquila, por lo que le pregunté:
-¿cómo es que te ríes, no estás triste por lo que acaba de pasar?
- que chismosa, te pusiste a oír...
- eso ya no importa, dime cómo estás
- pues bien, que no me ves?
- Sí, pero no comprendo tu alegría
- Es que no pasó nada, un día vamos a andar
- Pero si no... te va matar el corazón
- Querida 0011, “la resignación es en sí un suicidio cotidiano”
10/24/2005
10/23/2005
10/14/2005
el maravilloso y bien ponderado (tal vez sólo por mi) poema del día de hoy
El fin del amor y estoy mirando al cielo...
Siempre he odiado eso
En él, en mi y en el mundo entero
Envejece todo, huele rancio el viento...
Siempre he odiado eso
En verano, otoño o en invierno
Nos faltan las fuerzas en el esqueleto...
Siempre he odiado eso
Para bien, para mal, para lo incierto
Me dices adiós en este momento
Siempre odiado eso
En ti, en ti, sólo en ti lo siento...
Siempre he odiado eso
En él, en mi y en el mundo entero
Envejece todo, huele rancio el viento...
Siempre he odiado eso
En verano, otoño o en invierno
Nos faltan las fuerzas en el esqueleto...
Siempre he odiado eso
Para bien, para mal, para lo incierto
Me dices adiós en este momento
Siempre odiado eso
En ti, en ti, sólo en ti lo siento...
parte dos del cuento
Había pasado hace mucho tiempo, parecía que los recuerdos que esa foto, milagrosamente salvada de la masacre del amor, había traído de nuevo a su mente pertenecían a otra realidad, a la vida de alguien más. Hacía mucho tiempo que ya no pensaba en Helena, en su cabello negro o en su muy particular carácter, de esos que sacan de quicio la mitad del tiempo, hacen reír una parte igual y parecen volverse adictivos para quien los disfruta y padece.
Le entró un aire de melancolía al entorno, al menos según la percepción de Guillermo, tanto que le dieron ganas de oír de nuevo su canción, esa canción... la prohibida, la que haría presentes de un modo vívido y casi tangible todas esas memorias que creía ya olvidadas, pero que a la sombra de esa noche rara de hallazgos evocativos comenzaban a disipar las nubes del olvido.
Saltó de la cama, se dirigió a la gaveta donde tenía su enorme colección de discos y la escudriñó hasta encontrar el que contenía la melodía del corazón roto.
El día que Helena le dijo que esa era su canción su favorita estaban en casa de un amigo de ambos, ya muy tarde viendo las estrellas. Ella se veía triste y el track 7 la puso de buenas.
Recordó su rostro de esa noche y otros tantos rostros de otras muchas noches.
La quería; al menos más que a las otras, porque ella era distinta, porque le hacía sentir algo nuevo o tal vez por las circunstancias de ese encuentro con su pasado. Sintió tremendas ganas de llamarla por teléfono, pero entonces recordó que había borrado su número de todos lados, para evitar tentaciones de ese tipo – que listo—pensó, pero a la vez hubiera deseado no hacerlo en ese día que renunció a ella porque ella renunció a él.
Entre tanta evocación de ese pasado llegó un momento de lucidez en el que recordó como fueron las cosas realmente. Helena lo llevó a un pasillo de la escuela y simplemente le dijo que todo había sido un error, que las cosas no funcionaban ni lo harían porque los dos estaban un poco locos. Él no pudo culparla de que sus mentes carburaran de modo extraño porque era cierto, pero si de que en un mundo de locos que se casan y son felices no tuviera un mejor que pretexto que ese para mandarlo todo al diablo. Le dolió en las entrañas pero no dijo nada, ni siquiera el muy típico y ardido “tienes razón, ya lo había pensado” para que no fuera a oírse muy falso. Simplemente calló y asintió, sus labios sólo se abrieron para decir con la naturalidad con que se pregunta la hora, que si eso quería respetaba su decisión, pues lo último que le faltaba era que la pobre loca de Helena se incrementara el ego con el sufrimiento de otro tonto.
Guillermo se sacudió la cabeza, apagó el estéreo y recordó porqué había decidido bloquear a esa mujer de sus recuerdos, entonces agarró la foto que le tomó ese día en que trató de imitar a una jirafa , y con la ira de otros tiempos la rompió en cuarenta pedazos, como decía Helena cuando lo molestaba con que mil eran muchos y no se trataba de exagerarlo todo.
Quedo muy alterado, aún más que triste y por fin se decidió mandar ese disco del ayer a la basura; toda una lástima ya que esa canción realmente le gustaba y la había quemado con alguien que por supuesto no la merecía.
Volvió entonces a la cama, tomó el libro que para ese entonces estaba en el suelo y comenzó a leer, convencido de que esa noche y las sucesivas serían muy largas, más aún que las anteriores; porque la sombra de esa idiota no lo dejaría dormir en mucho tiempo.
Le entró un aire de melancolía al entorno, al menos según la percepción de Guillermo, tanto que le dieron ganas de oír de nuevo su canción, esa canción... la prohibida, la que haría presentes de un modo vívido y casi tangible todas esas memorias que creía ya olvidadas, pero que a la sombra de esa noche rara de hallazgos evocativos comenzaban a disipar las nubes del olvido.
Saltó de la cama, se dirigió a la gaveta donde tenía su enorme colección de discos y la escudriñó hasta encontrar el que contenía la melodía del corazón roto.
El día que Helena le dijo que esa era su canción su favorita estaban en casa de un amigo de ambos, ya muy tarde viendo las estrellas. Ella se veía triste y el track 7 la puso de buenas.
Recordó su rostro de esa noche y otros tantos rostros de otras muchas noches.
La quería; al menos más que a las otras, porque ella era distinta, porque le hacía sentir algo nuevo o tal vez por las circunstancias de ese encuentro con su pasado. Sintió tremendas ganas de llamarla por teléfono, pero entonces recordó que había borrado su número de todos lados, para evitar tentaciones de ese tipo – que listo—pensó, pero a la vez hubiera deseado no hacerlo en ese día que renunció a ella porque ella renunció a él.
Entre tanta evocación de ese pasado llegó un momento de lucidez en el que recordó como fueron las cosas realmente. Helena lo llevó a un pasillo de la escuela y simplemente le dijo que todo había sido un error, que las cosas no funcionaban ni lo harían porque los dos estaban un poco locos. Él no pudo culparla de que sus mentes carburaran de modo extraño porque era cierto, pero si de que en un mundo de locos que se casan y son felices no tuviera un mejor que pretexto que ese para mandarlo todo al diablo. Le dolió en las entrañas pero no dijo nada, ni siquiera el muy típico y ardido “tienes razón, ya lo había pensado” para que no fuera a oírse muy falso. Simplemente calló y asintió, sus labios sólo se abrieron para decir con la naturalidad con que se pregunta la hora, que si eso quería respetaba su decisión, pues lo último que le faltaba era que la pobre loca de Helena se incrementara el ego con el sufrimiento de otro tonto.
Guillermo se sacudió la cabeza, apagó el estéreo y recordó porqué había decidido bloquear a esa mujer de sus recuerdos, entonces agarró la foto que le tomó ese día en que trató de imitar a una jirafa , y con la ira de otros tiempos la rompió en cuarenta pedazos, como decía Helena cuando lo molestaba con que mil eran muchos y no se trataba de exagerarlo todo.
Quedo muy alterado, aún más que triste y por fin se decidió mandar ese disco del ayer a la basura; toda una lástima ya que esa canción realmente le gustaba y la había quemado con alguien que por supuesto no la merecía.
Volvió entonces a la cama, tomó el libro que para ese entonces estaba en el suelo y comenzó a leer, convencido de que esa noche y las sucesivas serían muy largas, más aún que las anteriores; porque la sombra de esa idiota no lo dejaría dormir en mucho tiempo.
10/05/2005
"Ojos de muerte muertos,
estrellas que caen del cielo"
... A VECES QUISIERA NO SER YO, NI SER COMO LOS DEMÁS.
estrellas que caen del cielo"
... A VECES QUISIERA NO SER YO, NI SER COMO LOS DEMÁS.
12 de septiembre
- te veo triste, en que piensas?
- en nada, simplemente estoy ida
-puedo hacer algo para que te sientas mejor?
-.... duerme bien hoy
entre tanto de lo que me dices
ya no me hables,
sólo mírame,
que en un segundo
desacomodaste el mundo
y aún así lo que más quiero
es que hoy duermas bien...
- en nada, simplemente estoy ida
-puedo hacer algo para que te sientas mejor?
-.... duerme bien hoy
entre tanto de lo que me dices
existe tanto que no quisiera escuchar
mejor cállate
ya no me hables,
sólo mírame,
que en un segundo
desacomodaste el mundo
y aún así lo que más quiero
es que hoy duermas bien...
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