Lo acepto, soy un ser influenciable. Si esta declaración le parece asquerosa a usted lector puede ser por dos o más razones: la una, que usted sea de esos seres cuya individualidad exacerbada le impida siquiera asimilar que ser influenciable puede ser tan malo o tan bueno como la influencia de la que se esté hablando. La dos, que usted sea un ser igualmente influenciable y encuentre nefasta esta actitud en usted mismo y por ello verla abiertamente reconocida en alguien más le afecte pues se proyecta claramente ahí. Las demás... usted sabrá.
En fin. Reconozco esta cualidad, defecto, circunstancia, característica o como guste etiquetársele porque así es. Lo soy. Soy presa de mis ambientes, de mis personas importantes, de mis libros, de las letras de mis canciones... pero aún así soy auténtica sabe, porque la influencioa tal vez hable de debilidad en el caracter (no lo negaré) pero aún así se es selectivo en la influencia, al menos en mi caso.
La influencia solía ser mala y comencé a fumar, a beber, a tener una vida amorosa ciertamente desordenada, a desafiar la autoridad, a pretender ser "malona", cosas así...
La influencia también tuvo sus tintes positivos y comencé a oír música bella, a conocer mi parte sensible, a cultivarme en áreas que no habían despertado mi interés, a voverme disciplinada en ciertas cosas, a preciar un entorno pulcro...
Al final de buenas y malas influencias se hizo una persona: versátil como muchas otras, amable en la mayoría de los casos, alegre casi siempre, gustosa de ciertas actividades artísticas y deportivas; con defectos como la indecisión, la malacopez (cada vez menos practicada), el síndrome farol de la calle... en fin.
Hoy reconozco que soy influenciable pero no como maldito defecto detestado, sino como disposición ponderada, porque qué sería yo si no hubiera agarrado pedacitos del entorno, qué sería usted lector? Nunca hubiera escuchado a los Beatles ni descubierto que las gorditas de chicharrón son un manjar, jamás hubiera descubierto las bondades de una mac, oído algo malheriano, disfrutado una ópera, considerado a Internet como un milagro de nuestra era... y otras más profundas, menos pendejas y más olvidables que obviamente no se me vienen a la cabeza.
En fin, mientras la influencia se enriquecedora, pues que llegue y que nutra un poco más mi ser, y lo cambie, y lo transforme y lo haga evolucionar y florecer. Renovar la versión.
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4/11/2009
1/24/2009
Sobre los placeres de afuera, de adentro, de más arriba y de más adentro.
Me dio por pensar (gracias a que hace poco probé un agua de mango deliciosa) que un detalle importante que da sentido a la vida y engrandece la experiencia de vivir es el PLACER. Pero no crea usted que soy una hedonista, vacía, superflua o cosa semejante... ¡no! porque hay de placeres a placeres, de sensaciones agradables a sensaciones exquisitas, y de ahí a sensaciones extasiantes. Justo esa variedad es la que hace que la vida asociada con el placer a veces sea chispita de felicidad, otras luz de felicidad y hasta felicidad explosiva como bomba atómica.
Para hacer una tipología de los placeres yo comienzo por dividirlos en: placeres sensoriales y sentimentales. Osea los placeres de afuera y los de adentro respectivamente.
Los placeres de afuera o eminentemente sensoriales tienen que ver con el placer generado por un estímulo agradable que se aplica a alguno de los cinco sentidos, sin una implicación más profunda que esa sensación.
El placer del gusto tendría que ver con un sabor agradable, como un vino de esos que pueden no ser tan buenos pero uno los disfruta mucho, con unas enchiladas de mole poblano, una tutsi pop, el agua de mango, el arroz con leche... ya quedo claro, creo yo.
El placer del olfato obviamente tendría que ver con olor agradable, que igualmente podría ser un olor a comida que antoja o el típico perfume que resulto exquisito, incluso el olor natural de otra persona o el aroma del pino en navidad.
El placer del oído sería ese maravilloso que genera oír una voz agraciada, el canto de un ave, escuchar la naturaleza, el adagio del concierto de aranjuez. Sonidos que se perciben armoniosos a secas y que son gratos.
El placer del tacto es el de la piel cuando es acariciada, cuando la brisa se impacta en el rostro, sentir la lluvia queda en una tarde calurosa, la sensación de bienestar que proporciona un baño caliente, un orgasmo en términos generales y hasta inclusive esos dolores moderados que generan una sensación agradable en ciertas personas.
Los placeres de la vista también son exquisitos. Ver un hombre guapo por la calle en lo personal siempre me hace sonreír. Cito también un atardecer lleno de colores casi inéditos en el firmamento, ver las diversas tonalidades en la naturaleza, un paisaje hermoso, un arcoiris, estar frente al palacio de Bellas Artes y reconocer que se mira algo que visualmente impone, sin más preguntas, sin referentes más profundos, sólo apreciando la imagen que se tiene enfrente.
Se podría decir por lo anterior que la cuestión sensorial es la más primitiva en cuanto al placer pero ese placer relativamente sencillo puede nutrirse de algunos elementos evocativos de la experiencia y vida personal o social, que lo dotan de una cualidad sentimental , que sería un placer ya no de afuera sino de adentro. Entonces las simples sensaciones del gusto, el tacto, el olfato, la vista y el oído se transforman en placeres más sublimes pues su carga significativa sobrepasa la sensación y el agrado injustificado, y se transforma en un aprecio sensorial nutrido de razones y motivos que respaldan un placer de nivel sentimental.
Por ejemplo:
Un placer sentimental del gusto es que estés comiendo el postre que siempre te preparaba tu abuelita (unos chongos zamoranos por decir alguno) y pese a que es la misma receta, los mismos ingredientes y demás, no te sabe tan bien como si lo hubiera preparado tu abuelita en persona, aunque probablemente sepa justo como el de la señora Chelito (tu abuelita pues); o al contrario, que el sandwich que te hace tu novio puede ser la cosa más simple del mundo, dos panes y una rebanada de jamón pasado, pero para tí tiene un sabor glorioso pues lo hizo el hombre al que amas. También se me ocurre cuando tomas un vino mexicano, que digamos no es el mejor vino que existe, y sientes un apego y agrado muy marcado al sabor de ese terruño nacional pues bebes vino de tu país y eso en sí mismo te deja un muy buen sabor de boca jeje.
El placer sentimental del olfato es uno que particularmente en mi vida desata muchas emociones de intensas. Por ejemplo el olor a limón y mandarina de una crema para el cuerpo que mi mamá me regaló, siempre trae un placer especial cada que lo percibo pues evoca mi viaje a Alemania, ya que me llevé una botellita de esa crema en la maleta y me la ponía todos los días por el frío. El olor a frgancia de caballero (jejeje) también es muy evocativo si es que tienes asociado determinado aroma con determinado varón. El olor del pino de navidad que ya mencioné antes, en mí provoca además de un placer sensorial uno de carácter sentimental pues representa mis recuerdos navideños y una época feliz y llena de ilusión. A veces a mí en pleno enero me llega un olor a primavera, incluso hay días raros en los que me huele al año 2005... extraño es, y muy sentimental también.
El placer sentimental del oído es uno brutal. Empezaré por referirme a la música.
Probablemente han escuchado por ahí que de todas las bellas artes la más inmediata en cuanto a comprensión y grado de conmoción en los seres humanos es la música. El efecto de ésta es evocativo por naturaleza; una melodía puede recordar infinidad de cosas en un ser humano. La música también hace soñar, hace pensar en cosas que nunca se nos habrían ocurrido; despierta la imaginación, hace llorar, hace reír, hace que uno le suba al volúmen para que el fuego del sentimiento arda con toda libertad.
En el cine la música es herramienta fundamental, ya que gracias a esta se acentúan los sentimientos y se crea la atmósfera ideal para manipular el alma del espectador y dirigir la emoción hacia donde se desea. La música también es narrativa, cuenta historias. Un ejemplo de esto lo ví en una película sobre la vida de Beethoven, en la que un discípulo le pregunta, tras oírlo tocar determinada pieza musical, en qué se inspiró para componerla; a lo que Beethoven responde: "Esta obra refleja la angustia que invade a un hombre porque no puede encontrarse con su amada ya que la rueda del carruaje en el que viajaba se atoró en el fango"... y ya sea que uno escuche la pieza y piense en eso (lo cual es improbable) o no lo haga, una historia saldrá de las notas, la que sea más comprensible al que escucha, la que se relacione con él; su propia historia.
Otro placer sentimental que en lo personal relaciono con el oído es el escuchar el Himno Nacional Mexicano, ya que por su letra, su música, pero sobre todo por lo que representa, llega a enchinar la piel en ciertas ocasiones; tiene una carga emotiva profunda.
El placer sentimental del oído también tiene mucho que ver con las voces. Se da cuando llegas a amar el sonido que emite otra persona, ya sea su manera de reír, de suspirar, ¡de roncar inclusive!
También cuando el amo encuentra gran placer en el ladrido de su perro por el simple hecho de que adora al animal, aunque el sonido no sea grato en absoluto sino todo lo contrario.
Y ahora el tacto y lo sentimental. Vaya placer intenso, grande. Éste lo voy a circunscribir al amor. (no porque sólo se encuentre en él, sino porque es antojo mío enfocarlo así jeje)
Ya hablaba antes de las caricias; éstas por ser sutiles, quedas, tiernas, agradan al cuerpo. Pero cuando son caricias del ser amado tienen una cualidad sentimental, la del amor, la pasión, la entrega, la devoción. Al igual que los besos, al igual que los abrazos, las caricias siempre pueden sentirse bien pues su propósito es estimular y consentir a la piel, pero cuando todas esas muestras de afecto y confianza vienen inyectadas de amor por la persona que nos las ofrenda, se vuelven un universo distinto, extasiante, placer consumado. Tocan el acorazón.
Es como cuando uno de puberto o adolescente encuentra enorme placer en tocar o siquiera rozar la mano del objeto de deseo que nos hechiza en ese tiempo. Lo sensorial es tan sutil, y lo sentimental tan contundente...
Finalmente el placer sentimental de la vista en primer lugar lo enfoco al arte pictórico, escultórico, arquitectónico, fotográfico y dancístico, y en segundo lugar a los rostros significativos, los lugares, los objetos, y los animales que represntan placer por motivos personales o sociales.
Me considero admiradora de la arquitectura Gaudiana porque representa la naturaleza, la imitación de sus formas, colores, ritmo; pero también porque engloba un alto simbolismo religioso (en la Sagrada Familia por ejemplo). Admiro esa arquitectura porque en primera instancia y sin reflexionar me parece bella; así de golpe la veo y me parece un sueño. En segundo lugar me encanta porque tras reflexionar acerca de ella me parece aún más bella por los significados que se esconden en los materiales, las dimensiones, los colores.
Los lienzos del zodiaco de Jofrah Boschart me gustan más por la intrincada simbología esotérica que contienen, que por su belleza que a algunos impacta en un inicio. Para mí poseen armonía visual tras comprenderlos y no antes de ello. Mis ojos los valoran por el significado asociado a las formas retratadas; el placer surge gracias a ello.
Entre lo placentero/visual/sentimental también mencioné hace unas líneas a los objetos. Existen cosas que por el simple hecho de mirarlas provocan placer a ciertas personas: como una colección. Me imagino el sentimiento de orgullo y apego que debe sentir el coleccionista por el simple hecho de contemplar esos objetos especiales que para su gusto merecieron ser apartados del caótico resto de objetos distintos a ellos. También hay otros objetos como los libros o como las cartas, que más allá de su lectura repetida causan placer al contemplarse y ya, esto por significados muy particulares que las personas les atribuyen.
Algo también muy típico en esta cuestión del placer visual sublimado es cuando uno encuentra bello e insuperable estéticamente a algún ser determinado (no importa si lo es en verdad o no). En ocasiones una persona ve a otra con los ojos y también la ve con el sentimiento del amor, y éste último indudablemente es el filtro embellecedor por excelencia y el mejor photoshop que existirá jamás. Así que el caso anterior el placer visual sentimental se vuelve mucho más sentimental que visual.
Además de los placeres sensoriales y sentimentales (placeres de afuera y placeres de adentro) existen los placeres intelectuales , que yo llamo placeres de más arriba (refiriéndome a que son más elevados que los dos anteriores). También ocasionalmente se les nombra: "orgasmos intelectuales".
Estos los describiré en función de ciertas circunstancias determinadas, tales como: el darse cuenta de algo, entender la complejidad que se escondía en un tema, leer la frase que perforó el espíritu, el comprender un misterio, el platicar de modo estimulante con alguien, aproximarse al saber ancestral y notar la grandeza del hecho en algún detalle tal vez insignificante, sentir que uno aprende, percibir que los pensamientos se vuelven claros. Este placer intelectual viene a ser de algún modo descubrir alguna porción de "la verdad" oculta en el universo.
También existe otra clase de placer: el mal sano (que nombro placer de más adentro porque tiene que ver con el inconciente oculto del hombre jeje). Este surge gracias a la frustración, la envidia o el odio; es decir gracias a ciertos sentimientos negativos que nuestro inconciente o nuestra psique dañada no interpretan como indeseables, y por ello deja desarrollarse hasta dar origen a placeres retorcidos tales como alegrarse del mal ajeno, de la muerte de alguien, de que truenen los noviazgos, de que a los gringos les tiraran las torres gemelas, de que tu amigo repruebe el examen, de que quiebre la tienda de zurdos de tu vecino... jajaja, cosas por el estilo, y por supuesto existen casos peores de este placer como el gusto por matar, el agrado de hacer daño, que resulte excitante violar a alguien y otros placeres igualmente aberrantes.
Hasta aquí llega mi descrpción del placer, no dudo que existan otras formas en que este se presenta y que pueden dar pie a una clasificación menos improvisada.
Como despedida transcribo una frase, que viene mucho al caso, de Ernest Von Fenchstersleben:
"Sin dolor no se forma el carácter; sin placer no se forma el espíritu"
Para hacer una tipología de los placeres yo comienzo por dividirlos en: placeres sensoriales y sentimentales. Osea los placeres de afuera y los de adentro respectivamente.
Los placeres de afuera o eminentemente sensoriales tienen que ver con el placer generado por un estímulo agradable que se aplica a alguno de los cinco sentidos, sin una implicación más profunda que esa sensación.
El placer del gusto tendría que ver con un sabor agradable, como un vino de esos que pueden no ser tan buenos pero uno los disfruta mucho, con unas enchiladas de mole poblano, una tutsi pop, el agua de mango, el arroz con leche... ya quedo claro, creo yo.
El placer del olfato obviamente tendría que ver con olor agradable, que igualmente podría ser un olor a comida que antoja o el típico perfume que resulto exquisito, incluso el olor natural de otra persona o el aroma del pino en navidad.
El placer del oído sería ese maravilloso que genera oír una voz agraciada, el canto de un ave, escuchar la naturaleza, el adagio del concierto de aranjuez. Sonidos que se perciben armoniosos a secas y que son gratos.
El placer del tacto es el de la piel cuando es acariciada, cuando la brisa se impacta en el rostro, sentir la lluvia queda en una tarde calurosa, la sensación de bienestar que proporciona un baño caliente, un orgasmo en términos generales y hasta inclusive esos dolores moderados que generan una sensación agradable en ciertas personas.
Los placeres de la vista también son exquisitos. Ver un hombre guapo por la calle en lo personal siempre me hace sonreír. Cito también un atardecer lleno de colores casi inéditos en el firmamento, ver las diversas tonalidades en la naturaleza, un paisaje hermoso, un arcoiris, estar frente al palacio de Bellas Artes y reconocer que se mira algo que visualmente impone, sin más preguntas, sin referentes más profundos, sólo apreciando la imagen que se tiene enfrente.
Se podría decir por lo anterior que la cuestión sensorial es la más primitiva en cuanto al placer pero ese placer relativamente sencillo puede nutrirse de algunos elementos evocativos de la experiencia y vida personal o social, que lo dotan de una cualidad sentimental , que sería un placer ya no de afuera sino de adentro. Entonces las simples sensaciones del gusto, el tacto, el olfato, la vista y el oído se transforman en placeres más sublimes pues su carga significativa sobrepasa la sensación y el agrado injustificado, y se transforma en un aprecio sensorial nutrido de razones y motivos que respaldan un placer de nivel sentimental.
Por ejemplo:
Un placer sentimental del gusto es que estés comiendo el postre que siempre te preparaba tu abuelita (unos chongos zamoranos por decir alguno) y pese a que es la misma receta, los mismos ingredientes y demás, no te sabe tan bien como si lo hubiera preparado tu abuelita en persona, aunque probablemente sepa justo como el de la señora Chelito (tu abuelita pues); o al contrario, que el sandwich que te hace tu novio puede ser la cosa más simple del mundo, dos panes y una rebanada de jamón pasado, pero para tí tiene un sabor glorioso pues lo hizo el hombre al que amas. También se me ocurre cuando tomas un vino mexicano, que digamos no es el mejor vino que existe, y sientes un apego y agrado muy marcado al sabor de ese terruño nacional pues bebes vino de tu país y eso en sí mismo te deja un muy buen sabor de boca jeje.
El placer sentimental del olfato es uno que particularmente en mi vida desata muchas emociones de intensas. Por ejemplo el olor a limón y mandarina de una crema para el cuerpo que mi mamá me regaló, siempre trae un placer especial cada que lo percibo pues evoca mi viaje a Alemania, ya que me llevé una botellita de esa crema en la maleta y me la ponía todos los días por el frío. El olor a frgancia de caballero (jejeje) también es muy evocativo si es que tienes asociado determinado aroma con determinado varón. El olor del pino de navidad que ya mencioné antes, en mí provoca además de un placer sensorial uno de carácter sentimental pues representa mis recuerdos navideños y una época feliz y llena de ilusión. A veces a mí en pleno enero me llega un olor a primavera, incluso hay días raros en los que me huele al año 2005... extraño es, y muy sentimental también.
El placer sentimental del oído es uno brutal. Empezaré por referirme a la música.
Probablemente han escuchado por ahí que de todas las bellas artes la más inmediata en cuanto a comprensión y grado de conmoción en los seres humanos es la música. El efecto de ésta es evocativo por naturaleza; una melodía puede recordar infinidad de cosas en un ser humano. La música también hace soñar, hace pensar en cosas que nunca se nos habrían ocurrido; despierta la imaginación, hace llorar, hace reír, hace que uno le suba al volúmen para que el fuego del sentimiento arda con toda libertad.
En el cine la música es herramienta fundamental, ya que gracias a esta se acentúan los sentimientos y se crea la atmósfera ideal para manipular el alma del espectador y dirigir la emoción hacia donde se desea. La música también es narrativa, cuenta historias. Un ejemplo de esto lo ví en una película sobre la vida de Beethoven, en la que un discípulo le pregunta, tras oírlo tocar determinada pieza musical, en qué se inspiró para componerla; a lo que Beethoven responde: "Esta obra refleja la angustia que invade a un hombre porque no puede encontrarse con su amada ya que la rueda del carruaje en el que viajaba se atoró en el fango"... y ya sea que uno escuche la pieza y piense en eso (lo cual es improbable) o no lo haga, una historia saldrá de las notas, la que sea más comprensible al que escucha, la que se relacione con él; su propia historia.
Otro placer sentimental que en lo personal relaciono con el oído es el escuchar el Himno Nacional Mexicano, ya que por su letra, su música, pero sobre todo por lo que representa, llega a enchinar la piel en ciertas ocasiones; tiene una carga emotiva profunda.
El placer sentimental del oído también tiene mucho que ver con las voces. Se da cuando llegas a amar el sonido que emite otra persona, ya sea su manera de reír, de suspirar, ¡de roncar inclusive!
También cuando el amo encuentra gran placer en el ladrido de su perro por el simple hecho de que adora al animal, aunque el sonido no sea grato en absoluto sino todo lo contrario.
Y ahora el tacto y lo sentimental. Vaya placer intenso, grande. Éste lo voy a circunscribir al amor. (no porque sólo se encuentre en él, sino porque es antojo mío enfocarlo así jeje)
Ya hablaba antes de las caricias; éstas por ser sutiles, quedas, tiernas, agradan al cuerpo. Pero cuando son caricias del ser amado tienen una cualidad sentimental, la del amor, la pasión, la entrega, la devoción. Al igual que los besos, al igual que los abrazos, las caricias siempre pueden sentirse bien pues su propósito es estimular y consentir a la piel, pero cuando todas esas muestras de afecto y confianza vienen inyectadas de amor por la persona que nos las ofrenda, se vuelven un universo distinto, extasiante, placer consumado. Tocan el acorazón.
Es como cuando uno de puberto o adolescente encuentra enorme placer en tocar o siquiera rozar la mano del objeto de deseo que nos hechiza en ese tiempo. Lo sensorial es tan sutil, y lo sentimental tan contundente...
Finalmente el placer sentimental de la vista en primer lugar lo enfoco al arte pictórico, escultórico, arquitectónico, fotográfico y dancístico, y en segundo lugar a los rostros significativos, los lugares, los objetos, y los animales que represntan placer por motivos personales o sociales.
Me considero admiradora de la arquitectura Gaudiana porque representa la naturaleza, la imitación de sus formas, colores, ritmo; pero también porque engloba un alto simbolismo religioso (en la Sagrada Familia por ejemplo). Admiro esa arquitectura porque en primera instancia y sin reflexionar me parece bella; así de golpe la veo y me parece un sueño. En segundo lugar me encanta porque tras reflexionar acerca de ella me parece aún más bella por los significados que se esconden en los materiales, las dimensiones, los colores.
Los lienzos del zodiaco de Jofrah Boschart me gustan más por la intrincada simbología esotérica que contienen, que por su belleza que a algunos impacta en un inicio. Para mí poseen armonía visual tras comprenderlos y no antes de ello. Mis ojos los valoran por el significado asociado a las formas retratadas; el placer surge gracias a ello.
Entre lo placentero/visual/sentimental también mencioné hace unas líneas a los objetos. Existen cosas que por el simple hecho de mirarlas provocan placer a ciertas personas: como una colección. Me imagino el sentimiento de orgullo y apego que debe sentir el coleccionista por el simple hecho de contemplar esos objetos especiales que para su gusto merecieron ser apartados del caótico resto de objetos distintos a ellos. También hay otros objetos como los libros o como las cartas, que más allá de su lectura repetida causan placer al contemplarse y ya, esto por significados muy particulares que las personas les atribuyen.
Algo también muy típico en esta cuestión del placer visual sublimado es cuando uno encuentra bello e insuperable estéticamente a algún ser determinado (no importa si lo es en verdad o no). En ocasiones una persona ve a otra con los ojos y también la ve con el sentimiento del amor, y éste último indudablemente es el filtro embellecedor por excelencia y el mejor photoshop que existirá jamás. Así que el caso anterior el placer visual sentimental se vuelve mucho más sentimental que visual.
Además de los placeres sensoriales y sentimentales (placeres de afuera y placeres de adentro) existen los placeres intelectuales , que yo llamo placeres de más arriba (refiriéndome a que son más elevados que los dos anteriores). También ocasionalmente se les nombra: "orgasmos intelectuales".
Estos los describiré en función de ciertas circunstancias determinadas, tales como: el darse cuenta de algo, entender la complejidad que se escondía en un tema, leer la frase que perforó el espíritu, el comprender un misterio, el platicar de modo estimulante con alguien, aproximarse al saber ancestral y notar la grandeza del hecho en algún detalle tal vez insignificante, sentir que uno aprende, percibir que los pensamientos se vuelven claros. Este placer intelectual viene a ser de algún modo descubrir alguna porción de "la verdad" oculta en el universo.
También existe otra clase de placer: el mal sano (que nombro placer de más adentro porque tiene que ver con el inconciente oculto del hombre jeje). Este surge gracias a la frustración, la envidia o el odio; es decir gracias a ciertos sentimientos negativos que nuestro inconciente o nuestra psique dañada no interpretan como indeseables, y por ello deja desarrollarse hasta dar origen a placeres retorcidos tales como alegrarse del mal ajeno, de la muerte de alguien, de que truenen los noviazgos, de que a los gringos les tiraran las torres gemelas, de que tu amigo repruebe el examen, de que quiebre la tienda de zurdos de tu vecino... jajaja, cosas por el estilo, y por supuesto existen casos peores de este placer como el gusto por matar, el agrado de hacer daño, que resulte excitante violar a alguien y otros placeres igualmente aberrantes.
Hasta aquí llega mi descrpción del placer, no dudo que existan otras formas en que este se presenta y que pueden dar pie a una clasificación menos improvisada.
Como despedida transcribo una frase, que viene mucho al caso, de Ernest Von Fenchstersleben:
"Sin dolor no se forma el carácter; sin placer no se forma el espíritu"
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a riesgo de equivocarme,
citando a,
Vagas meditaciones
12/23/2008
12/10/2008
Demasiado GRANDES ESPERANZAS
Hay una película, que antes fue otra película, que antes fue un libro de Charles Dickens, que como era escritor angloparlante le puso el título al libro en Inglés. La historia de la que hablo lleva por título original "Great Expectations". La traducción literal, correcta y tal cual de ese nombre en español es: "Grandes expectativas". La traducción en español que todos los que saben algo acerca del libro, la primer película o la segunda película conocen es: "Grandes Esperanzas"... lo cual no es un error en realidad, sino que como uan expectativa es una esperanza, ambas palabras son tomadas como sinónimo aunque no lo son enteramente.
En fin, el punto aquí son las expectativas, que si bien por un lado pueden definirse como la esperanza de que suceda algo, también pueden definirse como las posibilidades razonables de que algo suceda. Entre una definición y la otra hay un mar de distancia, porque una va orientada hacia la fé y la otra hacia evidencias notorias. Esta divergencia hace que cuando la expectativa se asienta en la esperanza no existe una probabilidad real de que lo que se desea que pase suceda en verdad, pues es más bien un anhelo o un estado de ánimo el que hace que la persona piense que se le va a cumplir lo que espera; en cambio cuando las expectativas cuando son vistas como posibilidades razonables poseen un cimiento basado en hechos, lo cual tal vez no asegure que ocurra el asunto que se desea pero aumenta la probabilidad de que esto pase.
Entonces tenemos el deseo de vs. la consecuencia esperada (de una causa que existe)
Todo este preambulo sirve de marco para un desahogo personal (pues para qué más...)que tiene que ver con una gran esperanza que tengo ultimamente de que algo pase en mi trato con una persona que haga que todo marche bien entre los dos. Me acabo de dar cuenta de que esta esperanza es sólo eso, antes creía que era una expectativa posible, pero ya no más... así que mis GREAT EXPECTATIONS fueron demasiadas, porque la realidad siempre, siempre, siempre es una gran decepción.
Mi historia se me figura a cuando uno tiene grandes expectativas de un disco por ejemplo, y cuando lo escuchas... baaaa
En fin, el punto aquí son las expectativas, que si bien por un lado pueden definirse como la esperanza de que suceda algo, también pueden definirse como las posibilidades razonables de que algo suceda. Entre una definición y la otra hay un mar de distancia, porque una va orientada hacia la fé y la otra hacia evidencias notorias. Esta divergencia hace que cuando la expectativa se asienta en la esperanza no existe una probabilidad real de que lo que se desea que pase suceda en verdad, pues es más bien un anhelo o un estado de ánimo el que hace que la persona piense que se le va a cumplir lo que espera; en cambio cuando las expectativas cuando son vistas como posibilidades razonables poseen un cimiento basado en hechos, lo cual tal vez no asegure que ocurra el asunto que se desea pero aumenta la probabilidad de que esto pase.
Entonces tenemos el deseo de vs. la consecuencia esperada (de una causa que existe)
Todo este preambulo sirve de marco para un desahogo personal (pues para qué más...)que tiene que ver con una gran esperanza que tengo ultimamente de que algo pase en mi trato con una persona que haga que todo marche bien entre los dos. Me acabo de dar cuenta de que esta esperanza es sólo eso, antes creía que era una expectativa posible, pero ya no más... así que mis GREAT EXPECTATIONS fueron demasiadas, porque la realidad siempre, siempre, siempre es una gran decepción.
Mi historia se me figura a cuando uno tiene grandes expectativas de un disco por ejemplo, y cuando lo escuchas... baaaa
11/30/2008
calzo del 4
Hay cosas que sólo puedes hacer con determinada persona en este mundo... como oír una canción, ver una película, contemplar un paisaje, comentar un libro, hacer una broma... sólo una persona en este mundo puede comprender la sensación de ese instante; compartirlo con alguien más tal vez se sienta bonito, pero lo perfecto se da en compañía de uno solo. A veces algo pasa y te dan tantas ganas de estar con ese alguien, que antes de que acabe de pasar ya estás pensando en cuánto te gustaría contárselo...
No siempre se puede compartir la plenitud con la persona correcta, eso es triste, pero al menos de esos dos que apreciarían el instante como nadie, uno sí está: tú.
No siempre se puede compartir la plenitud con la persona correcta, eso es triste, pero al menos de esos dos que apreciarían el instante como nadie, uno sí está: tú.
10/25/2008
NUNCA NUNCA NUNCA seas así.
No te vendas con el mal
No le temas a la soledad
Nunca llores sin sentir
Nunca asientas sin querer asentir
Nunca hables sin pensar
Nunca escuches queriendo hablar
No te creas que sólo hay una verdad
No te metas en problemas
No arregles vidas ajenas
No critiques en tu mente;
No critiques simplemente
No te burles de los sueños de alguien más
No reveles un secreto
No le huyas a un buen reto
Nunca elijas por ser fácil
No te vuelvas un ser frágil
No desprecies la honestidad
No reniegues de la vida
Nunca te creas un mártir
Nunca te quedes más tiempo del necesario
No le temas a la muerte
No te detengas si quieres andar
No andes si te quieres detener
Nunca actúes sin pensar en el después
No le temas a la soledad
Nunca llores sin sentir
Nunca asientas sin querer asentir
Nunca hables sin pensar
Nunca escuches queriendo hablar
No te creas que sólo hay una verdad
No te metas en problemas
No arregles vidas ajenas
No critiques en tu mente;
No critiques simplemente
No te burles de los sueños de alguien más
No reveles un secreto
No le huyas a un buen reto
Nunca elijas por ser fácil
No te vuelvas un ser frágil
No desprecies la honestidad
No reniegues de la vida
Nunca te creas un mártir
Nunca te quedes más tiempo del necesario
No le temas a la muerte
No te detengas si quieres andar
No andes si te quieres detener
Nunca actúes sin pensar en el después
Moralejas
... y si es verdad que ya no me quieres,
tomaré mis precauciones:
nunca volveré a perder a un gran amor
por mis malas decisiones.
A mi madre besaré cada instante,
a mi hermano abrazaré fiel y constante,
al amigo proveeré de lealtad incesante
y al nuevo amor buscaré con ilusión de principiante.
En las noches pediré una fuerza rebosante
para siempre hacer el bien a todos mi semejantes.
A la vida enfrentaré con un pulido talante
y nunca mal obraré como tal vez hice antes.
tomaré mis precauciones:
nunca volveré a perder a un gran amor
por mis malas decisiones.
A mi madre besaré cada instante,
a mi hermano abrazaré fiel y constante,
al amigo proveeré de lealtad incesante
y al nuevo amor buscaré con ilusión de principiante.
En las noches pediré una fuerza rebosante
para siempre hacer el bien a todos mi semejantes.
A la vida enfrentaré con un pulido talante
y nunca mal obraré como tal vez hice antes.
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a riesgo de equivocarme,
Vagas meditaciones
1/22/2008
2 ideas
1
Uno es como es hasta que deja de serlo. Pese a que a veces se quisiera cambiar, uno se va haciendo hijo de sus costumbres, de sus bienes y de sus males. Es como a la persona que le gusta llorar, aunque sufra. Uno es como es y ha sido hasta que le estorban sus actitudes; pero pasa que esas actitudes pueden ser lo que te mantiene con los pies en la tierra, lo que te caracteriza, lo que te hace predecible ante tí mismo.
2
La gente te mira de cierta manera, buena o mala, y a veces aunque no lo quieras o no lo hayas sido al principio, terminas convirtiéndote en esa visión que los otros tienen de ti. Algo así como el efecto Pigmaleón. Y aunque pueda sonar no tan bien, a veces, a veces no es tan malo jugar ese papel. Yo lo llamo mecanismo de defensa o un modo alterado de ejercer la libertad.
Uno es como es hasta que deja de serlo. Pese a que a veces se quisiera cambiar, uno se va haciendo hijo de sus costumbres, de sus bienes y de sus males. Es como a la persona que le gusta llorar, aunque sufra. Uno es como es y ha sido hasta que le estorban sus actitudes; pero pasa que esas actitudes pueden ser lo que te mantiene con los pies en la tierra, lo que te caracteriza, lo que te hace predecible ante tí mismo.
2
La gente te mira de cierta manera, buena o mala, y a veces aunque no lo quieras o no lo hayas sido al principio, terminas convirtiéndote en esa visión que los otros tienen de ti. Algo así como el efecto Pigmaleón. Y aunque pueda sonar no tan bien, a veces, a veces no es tan malo jugar ese papel. Yo lo llamo mecanismo de defensa o un modo alterado de ejercer la libertad.
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Vagas meditaciones
1/18/2008
la maternidá

Me pasó algo bien raro hoy... el universo me jugó una visión, pero no de esas que causa la drogadicción ni una tarde de intenso sol.
Me encontraba mirando televisión, y un programa nada habitual en mi consumo actual se apareción, tiene que ver con un bebé, y te enseñan a arrullarlo y acuidar de él.
La imagen me atrapó y me quedé mirándolo... jamás he visto algo mejor, jamás había visto el amor, tan pequeñito, tan grande... tan bebé. Estaba sola en la habitación y suspiré sin pudor... ¿Cuántas veces? un millón. Me envolví con la idea de la felicidad que un día me espera, cuando sea una mami de a de veras.
Vagué más tarde por la ciudad y me encontré en un local una chamarrita tamaño bebé, rosita, bonita... y casi la compré...
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cronica de mis andanzas,
Vagas meditaciones
1/03/2008
12/25/2007
a ti
¿A qué me sabe el humo,
y la ceniza?
A enciclopedia larga... no
¿A que me sabe el aire sucio?
A tranquilidad,
a una canción grabada con obsesión.
tiene sabor a brisa,
a frío que acaricia... a alcohol.
¿A qué me sabe el alquitrán?
a labios desconocidos o reconocidos,
a remordimiento, a vacío,
me sabe bien, me sabe mal.
El perfume se mezcla con olor a dolor...
y a veces, amor.
¿A qué me sabe uno tras otro?
¿uno encendido con la vida del anterior?
Me sabe a viento fuerte
a lluvia tranquila
un poco a tequila o ron.
Me sabe a recuerdos fugaces,
a poses falaces, a quiebra, a gasto,
a mi... el humo me sabe,
me llena, me penetra la piel y la lengua,
la carne se pone más tensa...
¿A qué me sabe la ceniza?
a equivocación a anécdota juvenil,
me sabe a fiesta, a examen
a noche serena conmigo y sin nadie.
Me sabe a mi... me sabe,
me sabe, a mi me sabe...
y la ceniza?
A enciclopedia larga... no
¿A que me sabe el aire sucio?
A tranquilidad,
a una canción grabada con obsesión.
tiene sabor a brisa,
a frío que acaricia... a alcohol.
¿A qué me sabe el alquitrán?
a labios desconocidos o reconocidos,
a remordimiento, a vacío,
me sabe bien, me sabe mal.
El perfume se mezcla con olor a dolor...
y a veces, amor.
¿A qué me sabe uno tras otro?
¿uno encendido con la vida del anterior?
Me sabe a viento fuerte
a lluvia tranquila
un poco a tequila o ron.
Me sabe a recuerdos fugaces,
a poses falaces, a quiebra, a gasto,
a mi... el humo me sabe,
me llena, me penetra la piel y la lengua,
la carne se pone más tensa...
¿A qué me sabe la ceniza?
a equivocación a anécdota juvenil,
me sabe a fiesta, a examen
a noche serena conmigo y sin nadie.
Me sabe a mi... me sabe,
me sabe, a mi me sabe...
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non sense nocturno,
odas viciosas viscosas,
Vagas meditaciones
12/18/2007
Sobre los seres humanos
Bueno, realmente toooodo este blog es acerca de los humanillos del mundo y sus traumas y alegrías, que si son torturas mías son de los unos y de los otros.
Sobre los humanos... pues, wow, qué decir sobre nosotros....? hoy se me antoja repetir lo dicho por muchas personas antes, algo acerca de la inestabilidad de las emociones y la capacidad de actuar como pequeños críos sin importar la edad. Es difícil tenerlo tooodo fríamente calculado, es difícil y un tanto cuanto desalentador también, pero a la hora de los guamazos conviene tener cierta claridad con respecto a cómo repartírselos al mundo, algo así como si vas a usar un palo o te vas a ir con los puños... sí, hace falta definirlo un poco.
Creo que ya he hablado de la congruencuia y la incongruencia, tenía la idea de escriir algo acerca de que se requiere tomar una bandera y reconocerle los colores antes de ir a el estadio, para por lo menos saber que gritar en caso de que la porra sea necesaria o en la peor circunstancia para tener noción de a qué lado correr si el partido se pone violento. Pero realmente la bandera viene a ser lo de menos... porque no se necessitaría una bandera personal explícita si todos respetáramos el camino y decisiones de los otros sin juzgar... al menos eso suena bien hoy: no juzgues porque ahí no hay buenaondez y la buenaondez es lo de hoy sin lugar a dudas.
Los quiero a todos los que quiero sin importar sus colores más preciados.
Sobre los humanos... pues, wow, qué decir sobre nosotros....? hoy se me antoja repetir lo dicho por muchas personas antes, algo acerca de la inestabilidad de las emociones y la capacidad de actuar como pequeños críos sin importar la edad. Es difícil tenerlo tooodo fríamente calculado, es difícil y un tanto cuanto desalentador también, pero a la hora de los guamazos conviene tener cierta claridad con respecto a cómo repartírselos al mundo, algo así como si vas a usar un palo o te vas a ir con los puños... sí, hace falta definirlo un poco.
Creo que ya he hablado de la congruencuia y la incongruencia, tenía la idea de escriir algo acerca de que se requiere tomar una bandera y reconocerle los colores antes de ir a el estadio, para por lo menos saber que gritar en caso de que la porra sea necesaria o en la peor circunstancia para tener noción de a qué lado correr si el partido se pone violento. Pero realmente la bandera viene a ser lo de menos... porque no se necessitaría una bandera personal explícita si todos respetáramos el camino y decisiones de los otros sin juzgar... al menos eso suena bien hoy: no juzgues porque ahí no hay buenaondez y la buenaondez es lo de hoy sin lugar a dudas.
Los quiero a todos los que quiero sin importar sus colores más preciados.
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juro que iba a escribir otra cosa,
Vagas meditaciones
4/11/2007
Valor y verdad
valor.
lat. valor, -ōris).
Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros.
verdad.
lat. verĭtas, -ātis).
Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
Da miedo encarar un mañana distinto.
Valor... valor ante el peligro.
lat. valor, -ōris).
Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros.
verdad.
lat. verĭtas, -ātis).
Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
Da miedo encarar un mañana distinto.
Valor... valor ante el peligro.
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