1
Uno es como es hasta que deja de serlo. Pese a que a veces se quisiera cambiar, uno se va haciendo hijo de sus costumbres, de sus bienes y de sus males. Es como a la persona que le gusta llorar, aunque sufra. Uno es como es y ha sido hasta que le estorban sus actitudes; pero pasa que esas actitudes pueden ser lo que te mantiene con los pies en la tierra, lo que te caracteriza, lo que te hace predecible ante tí mismo.
2
La gente te mira de cierta manera, buena o mala, y a veces aunque no lo quieras o no lo hayas sido al principio, terminas convirtiéndote en esa visión que los otros tienen de ti. Algo así como el efecto Pigmaleón. Y aunque pueda sonar no tan bien, a veces, a veces no es tan malo jugar ese papel. Yo lo llamo mecanismo de defensa o un modo alterado de ejercer la libertad.
1/22/2008
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