10/03/2009

costumbre

Así se siente el adiós,
tenía que ser una muerte lenta,
teníamos que mirarnos mil veces más
para que no se hiciera mito este amor,
debía volverse algo tan común,
como un café cada amanecer,
sólo podía desaparecer
a fuerza de siempre estar.

Gracias a Dios, gracias a tí, gracias al cielo,
gracias al viento y a los días y a tus ojos,
gracias al aire a los relámpagos y al fuego,
gracias al tiempo nos perdemos, nos vamos...

Un día estar otro no estar,
no pudiendo resucitar,
debía ser como perder un pedazo cada vez.
teníamos que hacernos otros
viéndolo a un par de metros
para que cuando acabara
no hubiera remordimientos...
Ya ahora nadie se preguntará:
si hubiera porque si que fue
Sólo puede hacerse silencio
lo que grito solía ser

Gracias a Dios, gracias a tí, gracias al cielo,
gracias al viento y a los días y a tus ojos,
gracias al aire a los relámpagos y al fuego,
gracias al tiempo nos perdemos, nos vamos...


Y nadie extrañara un sonido, un momento, un espacio,
algú beso, algun gesto, un instante, una vez..
no habrá lagrimas cayendo, golpes en el pavimento,
ni llamadas o recuerdos, mucho menos un por qué.