Después de leer OFF THE RECORD, conversaciones con los protagonistas de la actualidad mexicana, de Rogelio Cárdenas Estandia, me quedé pensando en dos cosas: la primera, que la gente relevante en nuestro país tiene estudios fenomenales en instituciones educativas extrangeras muy prestigiadas como Harvard, la clínica Mayo y Stanford o de menos desde que eran muy jóvenes se han involucrado con causas de índole social muy ambiciosas; y la segunda, que el autor del libro, que es el mismo que entrevista a las personalidades, tiene una técnica clara de proceder ante sus interlocutores.
Como usted, profesor, ya nos había dicho algo acerca de la técnica del entrevistador, honestamente puse más atención en el objetivo principal del libro, o sea: saber qué tiene de interesante la vida de todos esos personajes que toman las decisiones relevantes en México. La respuesta a esa pregunta consta de cuatro palabritas: mucho, y un patrón. Es decir: de interesante esas vidas tienen mucho y hay un patrón en las existencias de esos seres al compararlas.
Anteriormente ya mencioné que muchos de ellos tienen estudios ciertamente impresionantes, que no cualquier persona que conozca o desconozca posee. Por ejemplo Juan Ramón de la Fuente es un psiquitra connotado, hijo de personajes relevantes, estudió en el extranjero con casi los mejores maestros que existen , ha sido requerido para trabajar en diversoss partidoss políticos por sus cualidades y educación… y luego uno todavía se pregunta ¿y ese por qué es rector de la UNAM?
El caso de Beatríz Paredes también es digno de mencionarse porque a la edad de 21 años ya tenía un puesto político local enfocado a lo que ella buscaba defender (cuestión indígena). A mis 22 años lejos de deprimirme, ese ejemplo me motiva a progresar, al igual que el caso de Guillermo Ortíz Martínez que estudió en Stanford, y el de Cuauhtémoc Cárdenas que también desde muy chico estuvo involucrado en asuntos importantes de la UNAM, siempre liderando a personas un poco menos lúcidas que él. Inclusive Fox se describe a sí mismo en su entrevista como un chico trabajador desde que era pequeño.
Aunque pueda sonar gracioso, este libro te dan en cierto sentido la receta del éxito: estudiar, preocuparte por cuestiones con mayor trascendencia que tu peinado, involucrarte con esas causas y finalmente “chambear” , como hacía Fox. Esas lecciones están escritas entre las líneas del texto, formadas con pedazos de la vida de las personas que son entrevistadas. Ellos pueden caernos bien o mal, pero como sea no podemos negar, a menos que seamos muy envidiosos, que tienen buenaas razones para aparecer en un libro cuyo subtítulo es: conversaciones con los protagonistas de la actualidad mexicana. Sus vidas tienen similitudes y esas coincidencias son precisamente la supuesta “receta del éxito” que comento.
Todo lo anterior puede considerarse como una prolongada introducción para describir lo relativo a la técnica del entrevistador, porque hay que reconocer que para inspirar esas ideas (o “mal viaje”, como usted guste) que manifesté, se requiere exprimir algo de su esencia a los que tenemos enfrente contestando nuestras preguntas, porque si no el material necesario para que los lectores hagan conclusiones de todo tipo no sería suficientemente bueno.
Como usted lo mencionó un par de veces en clase, Rogelio Cárdenas Estandia suele comenzar las entrevistas preguntando a su interlocutor aspectos generales de su infancia, cosas como ¿cuál es el juguete que más te gustaba? O ¿qué sueño tenías cuando eras niño? Como usted bien dijo este recurso puede tener la intención de crear cierta confianza entre los que platican para que un ratito después el entrevistado “suelte más cosas”.
En el caso del libro OFF THE RECORD, el entrevistador va realizando su interrogatorio en forma cronológica: primero pregunta de la infancia, luego de la universidad, luego del primer trabajo, un poco más adelante del meollo del asunto (o sea la información más relevante de cuando el entrevistado tenía un puesto muy importante por ejemplo, y dónde curiosamente Cárdenas Estandia hace más preguntas) y finalmente cuestiona acerca de las metas futuras del personaje y lo que le resta hacer para estar satisfecho profesionalmente y en todo sentido.
Otro aspecto muy notorio en el modo de entrevistar de Cárdenas Estandía es que sin lugar a dudas se informa muy bien de la vida del personaje que tiene enfrente. Esto lo pienso porque en ocasiones pregunta cosas como: ¿dónde estaba usted la mañaana del 5 de mayo de 1943? Y para preguntar cosas como esas lo más adecuado es estar seguro de que nuestro interlocutor nació después de 1943.
Con base en este breve análisis y su larga introducción, puedo desprender que en el caso de tener que entrevistar a alguien, en una situación en la que el tiempo no sea una limitante, la mejor manera de empezar sería por el principio… de la vida del entrevistado. Evidentemente debería estar muy bien informada de aspectos relevantes de su vida, porque de ahí podría sacar unas muy buenas preguntas que no se me habrían ocurrido de no tener una idea clara de la relevancia de esa persona. El asunto principal además sería generar un ambiente cómodo para que mi interlocutor se sintiera muy feliz de contarme todos sus secretos (o al menos unos cuantos) porque se supone que una buena entrevista saca a relucir la esencia del entrevistado, y creo que estaremos de acuerdo en que algunas personas, sobre todo las más poderosas y por ende atribuladas con problemas, no suelen caminar por el mundo desperdigando su verdadero “yo” a diestra y siniestra.
El libro me agradó mucho porque al ser una recopilación de entrevistas la lectura es muy amena. Además, esta clase de lectura deja volar la imaginación y siempre he creído que eso es muy relajante.
6/03/2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)