12/03/2008

La carta más hermosa jamás entregada...

Una noche me pasó algo inusual. Una persona me inspiró a escribir unas palabras de esas que enchinan la piel. Todas pensadas para acariciarle profundamente mientras las leía; todas y cada una de ellas imaginando su rostro al tiempo que se iba llenando el papel donde escribía. La carta remataba con una idea en el último renglón que daba a entender el gran amor que por ese humano sentía. Luego mi firma y ya.
La carta no pudo ser entregada al día siguiente de ser escrita, tampoco el que vino después de ese... pero en ese par de días siguientes la persona que la inspiró no se portó correctamente conmigo. Guardé esa carta con desilusión en una caja de recuerdos pensando en que no debía ser entregada porque el destinatario no la merecía; después de todo esa carta era un pedazo de mi corazón, y de los de más adentro.

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