12/19/2008

Finales y principios

Hace un par de horas hablábamos del año 2008. El niño Omega dijo que este año moribundo le parecía bastante bueno pues aprendió muchas cosas, experimentó otras tantas y se sentía satisfecho con la cosecha anual. La niña dijo que para ella no había sido un buen año, que de hecho no había tenido un año muy pleno desde 1997... bastante tiempo atrás. Obviamente ante la conversación yo me puse a pensar en mi propio 2008... un año extraño, por las sorpresas, por las emociones intensas por las ganancias y por las pérdidas.
2008, año en que terminé mi carrera, en la que hice viajes divertidos, en el que experimenté cosas distintas, en el que me sentí más segura de mí misma, en el que llegué a pensar que nada podría salirme mal. Año de la buena vibra, de la evasión, de pararme en la calle a rezar un padre nuestro para agradecer tantas bendiciones. Año de explotar mis amistades al máximo, pero también año de pérdidas importantes, de personas importantes, de momentos tristes, de muchas lágrimas, creo que ningún año he llorado más que este, no necesariamente porque haya sido mi año más triste, sino porque la emoción estuvo a flor de piel. Año de momentos inolvidables, de una brutal ilusión, de risas intensas, de despertar feliz, de dormir feliz, y también de despertar triste y dormir triste. Año de canciones que no se van a borar de mi memoria, año de gran desilusión, de inspiración, de celos, de tormentos personales. Año de equilibrio familiar, de debacle familiar, de desesperación, de paciencia, de ahorrar. El año del fucsia y el azul, de los flecos... Un año es todo eso que uno recuerda y también lo que uno olvida, un año es tanto que es tonto tratar de resumirlo. El balance queda equilibrado, un buen año por toda la alegría, que fue maravilloso, un buen año también por toda la tristeza que me hizo sentir mñas humana que nunca.
Me estoy haciendo más grande y eso a veces me hace sentir pequeña, pero Dios, no me queda otra que agradecerlo todo, porque todo fue lo que tenía que ser, y el nuevo principio será igual. De cualquier manera hay puntos de estabilidad con los que cuento, que aunque están un poco desastrosos ultimamente siguen en pie para mí y eso es una bendición, por ello el próximo año habrá que cuidarlos y hacerlos fuertes, para que duren otros muchos años.

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