12/05/2008

Amor y gelatinas...

Ya sabemos que unas cuajan y otras no y a veces no hay buenas razones para ello; pero ya bien honestamente a veces la gelatina nomás no quiere cuajar y uno se empeña en que sí lo haga. La gelatina está bien aguada, casi agüita y uno a fuerza quiere que cuaje, porque si cuajara uno cree que el sabor será buenísimo, como el de ninguna otra gelatina... porque si uno no creyera eso tan fácil como vaciar el molde y hacer otra ¿no? Pero esa pinche gelatina idealizada no quiere cuajar... entonces te pones a pensar en las razones de esto: una puede ser que aún le falte tiempo a la mezcla, porque las gelatinas no cuajan de un segundo a otro, tal vez sólo es necesario esperar con paciencia; o puede ser que no endurece el asunto porque no se le está poniendo suficiente grenetina, entonces uno dice "bueno, para que cuaje hay que echarle más grenetina, toda la grenetina que pueda". Si aún así no cuaja el asunto uno debe darse cuenta de que es hora de resignarse a que esa gelatina no va a dar de sí, tal vez porque la mezcla no es buena y punto, o sencillamente porque en esto de las gelatinas unas cuajan y otras no...

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