O para qué mentir, lo cierto es que nada tiene que ver si sé salir de molinos a revolución dirección pa mi casa, no se pueden preveer muchos de los eventos que acontecen en la vida, aunque en ocasiones tal vez muy aisladas una pequeña voz interna advierte que alguna dirección no es la correcta. Aunque si vas a hacer caso a una supuesta y espontanea alerta de tu conciencia corres el riesgo de que tus muy probables transtornos mentales te estén jugando una mala pasada y que ese freno que oyes no sea otra cosa que un modo de ponerte el pie y sabotearte la vida.
El chiste es que lo difícil nada tiene que ver con haberme perdido ese día, eso es lo de menos, el pedo es que me quise perder y el día de hoy sigue siendo tan extraño como ese.
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