7/04/2005
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Todos nos miran llorar; pasan frente a nosotros y ponen ese gesto de extrañeza... tú agachas la cabeza desde tu esquina y de ese modo pretendes olvidar que el mundo entero se te queda viendo con intriga y compasión. Te ves solo, te ves como nunca antes te habías visto; más ojeroso que después de la más grande racha de desveladas, más triste que cuando esa te dijo que no valía la pena ni intentarlo de nuevo... y tú... tú te ves marchita, vieja, como muerta; con semblante duro que indica desesperanza, amargura, frustración. Tienes el ceño tan marcado por esa tendencia de fruncirlo cuando estás nerviosa, que parece una grieta producto de algún terremoto interno. Y tú: tu eres tan solo un niño, no has hecho daño a nadie; la inocencia brota de tu alma y tu carita parece nueva... tú no deberías estar aquí, padeciendo las miradas de los otros, careciendo de la más mínima privacidad para llorar a solas.
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