Me declaro oficialmente loca... en la penumbra de una enorme casa vacía a falta de ruidos humanos, salvo la música que acompaña mis noches de sopor, he comenzado a alucinar que animales ponzoñosos pueblan mi entorno con sus naturales sonidos. Todos ellos son invisibles, a excepción de la enorme mariposa negra que secuestró mi tranquilidad la noche pasada mientras batía sus alas de ultratumba y malos augurios justo cuando me disponía a dormir.
La estela de una rata horrible que repite “i hate you” sin abrir su boca que jamás he visto fuera de mi imaginación, ha vuelto mis excursiones a la cocina un deporte extremo, en el que la gran hazaña consiste en sortear la oscuridad, y aún la luz, con gran valor a la espera de la aparición de ese animal nefasto, que no importando su pequeño tamaño en comparación con el mío es capaz de comerme de un solo bocado.
Lo peor de todo fue la aparición invisible de esta noche. Después de escuchar un poco de música, a mi voluntad se abrió el silencio o al menos eso creí. De repente la habitación silente se impregnó de un melodioso e inexplicable croar procedente de la parte posterior de la televisión. Con gran valentía moví el mueble que la soporta temiendo descubrir lo peor: una rata que producía onomatopeyas de rana, o en el mejor de los casos una rana auténtica. Jamás descubrí algo, talvez tan sólo la no tan descabellada idea de que la esquizofrenia por fin ha llegado.
La estela de una rata horrible que repite “i hate you” sin abrir su boca que jamás he visto fuera de mi imaginación, ha vuelto mis excursiones a la cocina un deporte extremo, en el que la gran hazaña consiste en sortear la oscuridad, y aún la luz, con gran valor a la espera de la aparición de ese animal nefasto, que no importando su pequeño tamaño en comparación con el mío es capaz de comerme de un solo bocado.
Lo peor de todo fue la aparición invisible de esta noche. Después de escuchar un poco de música, a mi voluntad se abrió el silencio o al menos eso creí. De repente la habitación silente se impregnó de un melodioso e inexplicable croar procedente de la parte posterior de la televisión. Con gran valentía moví el mueble que la soporta temiendo descubrir lo peor: una rata que producía onomatopeyas de rana, o en el mejor de los casos una rana auténtica. Jamás descubrí algo, talvez tan sólo la no tan descabellada idea de que la esquizofrenia por fin ha llegado.
1 comentarios:
"me declaro oficialmente loca", eras la unica que faltaba :)
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