Y se paró en el gran escenario, listo para rasgar las cuerdas de la guitarra y sintió miedo; le habían dicho que no dejara arrastrar por esa sensación pues seguramente vendría a su corazón... tomó una enorme bocanada de aire y comenzó, tan sólo para descubrir que tal vez por su extrañeza de ese instante su instrumento no sonaba tan bien como debería: - "me he vuelto torpe por el temor" - pensó; aunque en realidad todo se explicaba en el hecho de que no le gustaba estar ahí tanto como hubiera creído.
7/31/2005
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