- ¡Maldito cleptómano, huyó !
- Bueno, ya cálmate, ¿estás un poco alterada no te parece?
- ¿Y cómo demonios no voy a estar alterada si el cleptómano se fue sin siquiera dejar una sola pista
- Ya, cálmate, podemos llamar a la policía, darle sus señas y probablemente lo atrapen... no te preocupes
- No, no confío en nadie... maldito, ¿por qué tuvo que huir de ese modo?
- Ya, tranquila ... no lo juzgues mal porque es una enfermedad, no quería hacerlo.
- ¿Y a mi qué diablos me importa que no haya sido su intención robarme el corazón?
7/05/2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario