3/22/2008

sanitario

Estaba en el baño de burger king, haciendo lo que uno hace en el baño, ya si tienes más curiosidad, hacía del uno y no del dos. En la mesa estaba mi big mac, o como se llamen las hamburguesas en ese lugar, y tenía prisa por terminar mi tarea sanitaria y volver a la mesa para comer. Como siempre tengo ganas de ir al baño decidí esperar algún rato para que saliera todo lo que tenía que salir, aunque parecía que mi vejiga ya había dado todo de sí... pese a ello, y para no interrumpir después mi comida aguardé un rato en la espera de más líquido; lo que pasa es que me había tomado como 4 tazas de te de hierbabuena una hora antes y estaba segura de que no faltaría mucho tiempo para que mi cuerpo volviera a expulsar los restos de té. Me gusta tomar mucho té porque la orina sale casi transparente, de algún modo siento que eso purifica mi cuerpo, en cambio cuando la orina es muy amarilla me molesta, además de que huele muy mal es indicio de que tienes muchíima porquería en el cuerpo, tanta que cuando filtras todo ese desmadre sale el agua de un color bien feo; peor aún cuando la orina es color como moradito, ahí sin duda te comiste unos betabeles en algún momento del día. El punto es que esperaba a que la orina saliera por completo porque tenía hambre... ahora que lo pienso comer una hamburguesa debe ser lo peor para que tu orina salga transparente, pura porquería... pero en ese momento no lo pensé porque yo estaba preocupada por otras cosas como ya dije.

Mientras aguardaba me puse a mirar el perímetro del baño, o mejor dicho del cubículo sanitario donde me encontraba. Estaba un poco sucio el piso, me sorprendió porque esos lugares suelen limpiarse con frecuencia porque va mucha gente a comer y sobre todo niños puercos. Se me ocurrió reportar la persona que aseaba el lugar porque recordé que luego hay letreros en los baños donde te pden que lo hagas, para perfeccionar el servicio y demás, pero la verdad la idea se me fue rápido de la mente porque lo que yo tenía era hambre.

En uno de esos minutos sentada en el retrete recordé que mi mamá alguna vez me dijo que si uno está sentado mucho tiempo en el baño le pueden salir hemorroides... la neta no se bien qué son, pero pues si mi mamá lo dice seguro no es cierto; no es que sea ignorante pero la gente cuando se va haciendo más grande como que dice cosas para asustar a los jóvenes, igual y simplemente no le gusta que me tarde en el baño porque le molesta aguantarse o también puede ser que ese mito le venga de mi abuelita, porque ella si que es medio ignorante por eso de que ya está viejita y vivió en una época donde la biología no se le enseñaba a las mujeres y la gente inventaba cuentos para explicar la realidad y mucho remedio caseros para curarlo todo. Pese a mi reflexión anterior me preocupó un poco eso de las hemorroides y como un súbito chorrito de pipí cayó derrepente se me hizo buena idea ya irme del baño, no se fuera a robar alguien mi hamburguesa. Qué me mensa soy, me dije a mí misma, debí haber comprado la hamburguesa después de ir el baño; todo por el absurdo miedo de que algún empleado de burguer king creyera que nada más entraba para ir a los sanitarios, si a esos gueyes ni les han de importar esas cosas, pues si ni el baño limpian bien.

Cuando ya me iba a parar del retrete miré hacia el techo del baño y noté que había una rendija en la parte arriba, como una especie de panel que se podía levantar... en ese momento me saqué completamente de onda porque vi unos ojos que estaban mirando hacia mi dirección desde esa especie de escondite. En lugar de pararme rápido e irme o gritarle a la persona que dejara de verme, apliqué la lógica de las avestruces y miré hacia el suelo, como para hecerme mensa creyendo que si yo no veía a los ojos los ojos no me verían a mí. Después de unos segundos volví a voltear hacia el techo y ya no había nadie. Aproveché ese momento para subirme rápido el pantalón, y sin limpiarme ni lavarme las manos salí rápidamente del baño. Se me ocurrió contarle la historia a alguno de los empleados de burguer king para quejarme y que hicieran algo al respecto, pero la simple idea de narrar lo sucedido me parteció muy vergonzoso, así que simplemente agarré mi hamburguesa de la mesa y me fui del lugar.

Ya afuera del local le quité la envoltura de papel encerado. Antes de darle la primera mordida me puse a pensar en que no me había lavado las manos. Hice caso omiso de el remordimiento de higiene porque en primer lugar, comer sin lavarme las manos es algo que ya he hecho muchas veces y en segundo lugar porque después de que un extraño te ha visto orinando durante varios minutos, querer guardar la pose es muy ridículo.

0 comentarios: