A Martha le gusta la música que no le gusta a los niños.
Martha tiene 9 años y me recuerda un poema... uno que menciona a una niña cuya mirada deja a su papá totalmente convencido de que ella es muy inteligente, de que lla observa, de que ella piensa y que analiza.
A Martha no le gusta que le digan Marthita... se siente pequeña. Ella quiere ser grande, ella tiene ganas de hablar de cosas importantes.
Yo no sé por qué Martha es así. No la recuerdo jugando en el suelo, no la recuerdo sucia y con mocos. Siempre se queda sentada a la mesa con los grandes. Mira atentamente, escucha las conversaciones, tengo la impresión de que se está llevando una mala impresión del mundo del mundo adulto, y aún así no quiere ser niña.
Para Martha un niño es un adulto a la mitad, y ella es completita.
Marthita, que daño te han hecho tus padres. Todo será más triste para tí, cuando crezcas no tendrás el refugio de los recuerdos infantiles para evadir un presente lleno de adultez.
3/04/2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario