El peligro está en tus ojos, y lo sabes, y lo sabes.
Hace tiempo desconozco a dónde mirar.
Cuando observo que me pierdo,
me parecería un infierno
encontrar un haz de luz venir de ti.
A veces quisiera alguna tarde sin pensar
y sin saber a donde ir
aunque sabiendo a quién mirar;
pero en la inmensidad de la ciudad
no parecería una opción real
escoger sólo un punto para contemplar.
Te veo, en cada segmento y en cada momento,
y en todo silencio, tus ojos de fuego
me llaman corriendo... y a veces atiendo,
y otras no puedo, y ya no te veo.
Poderoso ser de amanecer, y de penumbra.
El rumbo se va haciendo más raro
y en la multitud no encuentro cuándo
volveré a ese camino de claridad.
El peligro está en tus ojos, y lo sabes, y lo sabes,
aunque no te lo imagines, he dejado tantas claves
que en cualquier momento espero
encontrarme tu mirada y sentir que el tiempo avanza
pero que el temblor no para.
Devastarás mi ciudad, con sus personas,
con sus gatos y sus trastos y será nuevo el aroma.
Poderoso y peligroso olor a ti, olor a ojos que no ví
y a esas pupilas que ignoré algún ayer...
El peligro está en tus ojos, y lo sabes, y lo sabes,
yo seré un simple despojo de ese haz de luz que emanan,
y cuando esté más perdida en la soledad de no mirar...
tal vez tú serás quien ría por mi realidad vencida
en la noche más helada, o más cálida, o más cara,
tanto que parezca día.
3/15/2008
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