Mientra corto una lechuga... y me cuido de matar a los gusanos que la habitan, Se me ocurre la ternura de hacerlos crecer hasta que sean mariposas de verdad. Es como la historia del pollito que salió del huevo, que iba ser por poco frito, pero se salvó.
Ahora que he crecido un poco más y tengo edad para dejar de hablar y empezar a expresarme por mis actos, creo... que sería buena idea empaparme de toda bondad que la realidad de hoy me deje... y mientras pasa un día, luego dos, pasarán unos mil más hasta que logre descifrar la ruta hacia el lugar que me hará reír, hasta casi morir, hasta casi sentir que me miro a mí, en los ojos de Dios.
3/07/2008
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