5/11/2005
Réplica
Nunca volverás a hablar de mí... es realmente triste. Tendré que volver a mi costumbre de escudriñar tus palabras minuciosamente para encontrar en algún punto y coma esa pista que indique que la “ella” de ese espacio, soy yo.
Dejarlo ir se siente mal... pensé que sería una especie de alivio: la salida fácil que encarrila de nuevo lo que se salió de la vía. Pero ahora resulta que a este tren le gustó rodar sobre el pasto verde...
Hasta luego antes que adiós... ¿estamos ojón?
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