Últimamente pasa algo raro, bueno, en realidad no es raro, sólo que siempre ocurrió pero no me percataba de ello. La vida está plagada de señales y consejos mudos. Empecé a ir a juntas de misiones este semestre y verdaderamente me invadieron enormes ganas de corregir el camino y perfeccionarme; desde ese entonces creo que me volví más sensible a las guías invisibles que Dios muestra a los interesados.
Como ejemplo de esos signos, que quiero pensar divinos, basta el día de ayer: me encontraba caminando rumbo al camioncito que me lleva a la escuela ,pensansando una serie de pendejadas sobre el exceso de tarea y mi vida en general, estaba medio azotada dándole vueltas a unos problemas bien estúpidos, pero que yo veía gigantescos; en esos momentos cambio de acera y me encuentro con un ciego que andaba solo por ahí con su bastoncito. Me sentí de la fregada... Dios me puso a ese hombre en el camino para que me diera cuenta de que hay problemas mucho más serios que los que me agobian, y que pueden ser enfrentados con gran tesón y fortaleza...
Ya llegando a la escuela fui a mi junta en pondi, realmente me conmiovió el modo de hablar de uno de los integrantes, que pidió por su abuelita que acababa de fallecer y dijo ciertas palabras de consuelo a sí mismo, bastante inspiradoras por cierto, de esas que hacen referencia a que nada puede consolar una situación así, y terminan siendo reconfortantes. Más tarde dos de los integrantes del grupo hablaron de su experiencia en la sierra, y narraron una especie de milagro que les pasó en su primer misión, era uno muy sencillo en realidad, pero fue suficientemente fuerte como para que volvieran a ir 7 años seguidos de misiones . Cuando estos compañeros hablaban, mi acompañante y yo estábamos realmente atentas y concentradas, sólo que ya eran 3:10 y nuestra clase de economía comenzaba a las 3. Nos salimos cuidadosamente de la reunión y fuimos en chinga al salón.
Ahi fue cuando comencé a azotarme de nuevo, ya que recordé que no había hecho una tarea que era medio extensa por llegar a la junta de pondi a las dos . Ya estaba planeando cómo hacer la tarea entre clases cuando se para Eugenia Soria en el salón y dice que no va a haber clase de economía porque el profesor tuvo algo que hacer. Eso me impactó... mis problemas se habían resuelto del modo más intempestivo... recordé a los chavos que hablaron de su milagro justo en ese momento (tal vez lo mio no era un milagro, pero lo recordé)
Ya en la noche, nos dieron ride a una amiga y a mi, estabamos en el lobby de mi casa, platicando de nuestros azotes amorosos y otras cosas más, de la linea depre- primaveral, cuando suena su teléfono y le dan la noticia de que una persona que apreciaba mucho acababa de morir... la abrazé y no supe qué más decir. Ya que se fue, recordé la experiencia en la junta de misiones cuando el grillo dijo lo de la muerte de su abuela; no se si mi amiga lo recordó también, pero me hubiera gustado que ese episodio del día viniera a su mente y que lo interpretara como la mano de Dios que la reconfortó con horas de anticipación, y puso en la boca de ese misionero palabras sabias de consuelo para sí mismo y para ella.
Tal vez sólo sea mi percepción, pero espero que no....
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