2/25/2005

crazy guys, guys in love

Es medio cagado, pero mi entorno más cercano está plagado de amor no correspondido. Todos los días escucho una nueva parte de alguna vieja historia de tormentos pasionales. Por un lado mi amiga fraternidad vive inmersa en una confusión, que encuentra medianamente clara y soportable lunes miércoles y viernes, y que destroza su sensible corazón martes y jueves. Por el otro lado está pinky pinky, que tiene un amor platónico equiparable al que sentíamos todas las adolescentes en 1997 por Leonardo DiCaprio; es algo que la motiva y hace feliz, ya que el sólo hecho de recordar que alguna vez ese amor fue tan tangible (rozó sus labios con los del vecino) la hace sonreir y emitir esos soniditos que solo el amor (y las chelas) provoca. Aunado a lo anterior, la depre de flowers por su relación rota, de la manera más vil y traicionera , inundan la sobremesa de las cenas y me recuerdan (como si pudiera olvidarlo) que el amor y el desamor flotan por el aire, en una proporción semejante al nitrógeno...
pero a todo esto... yo que?. Pues nada, que la vida no me ha traido nunca a nadie por quien sufrir hasta sangrar y por quien reir hasta estallar. Lo malo de todo esto es que tener al amor tan cerca de mi (de modo indirecto) provoca una añoranza molesta de que llegue ese cabrón que me enloquezca y me haga hacer tonterías como: soportar berrinches e indefinición, esperar el momento en que se acuerde que un día sintió algo por mí mientras me derrito por dentro o tomar antidepresivos en su honor mientras él está paseandose con otra.

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