11/25/2008

la sombra

Hay una sombra que me persigue
que tiene mi nombre,
que vive en tu cuerpo...
Se mueve despacio por mis ideas,
arruina el instante, todo estropea.
Ella me hace llorar de amargura,
despierta mi esencia más insegura
pues me hago polvo algunas veces,
cuando el semblante tú ensombreces.
Ella es tu amor,
el amor del pasado,
el mejor,
el más amado.
Su sólo recuerdo te llena los ojos,
pensar en su cuerpo te vuelve despojos...
lo evades, pero lo siento,
y es más que mi pensamiento.
A veces quisiera que vuelvas a ella,
que acaben por fin la historia más bella...
pero lo niegas,
como si no viera
que tú le huyes, pues si la enfrentas,
tristes los días que no la encuentras.
A veces deseo que se vuelva el tiempo,
a ese momento en que se perdieron,
que beses su mano y le toques el pelo,
que huela tu cuello y piense en el cielo...
Pues esa sombra me sigue los pasos,
se cuela en medio de tus abrazos,
apaga la luna más extasiante,
pues sufro por lunas que juntos mirasen.
Me quita la calma,
me roba tu alma...
y te lleva entero
cuando su recuerdo llega y no lo espero.
¡Ya incluso quisiera
que sombra no fuera!,
que al verla acercarse
tu cuerpo temblase
de pasión intensa, por viejas promesas
y sueños tejidos en tardes añejas
que se fueran juntos
a ese viejo mundo
del que nada dices,
...en el que hace tiempo fueran tan felices.

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