A nosotros los chismosos nos pasan muchas cosas, unas que se sienten bien, otras que se sienten mal, unas chistosas, otras no tanto... porque ese afán de estarse enterando de lo que uno tal vez no debería saber llega a causar tanto satisfacción como extrañas decepciones. Esto último porque hay verdades que excitan el cerebro, lo hacen desparramar químicos placenteros... como cuando te enteras de que un alguien tiene sus "deals" con otro alguien, y tu conoces bien a esos dos alguiens (y ninguno te gusta).El caso opuesto es cuando la verdad que se te presenta tiene su aire macabro, o sea que es de esas verdades que bien merecen morir enterradas en la ignorancia; pero uno que es chismosos anda indagando aún si le advierten que mejor no sea tan preguntón; el resultado es que luego esa información fue como haber abierto la caja de Pandora, pues una revelación en ocasiones hace que un cerebro de esos locos (como casi todos) comience a darle vuelo a pensamientos tortuosos.
"Chisme averiguado, jamás es acabado"
11/29/2008
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