Así mi entrañas se alborotan,
y me sobran las almohadas...
la paz se fuga de mis ropas,
y todo el día parece madrugada.
Maldito sea ese instante
Malditos celos enfermos,
maldito afán de pararme
casi siempre en el infierno.
Me rasgo el vestido,
y brota mi llanto,
de haberlo sabido
no lo querría tanto.
11/26/2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario