6/04/2005

Hoy fue extraño, tal vez si esos tacos hubieran demorado dos minutos más no me habría reprimido... auque sé que si. Verte acostado junto a mí, tu cara, todo eso... tomaré aquello tan inoportuno como una señal del destino, como esa vez en la que pensé: si se aparece el pestañoso en 30 segundos no vuelvo con GDR... y apareció en dos; sólo que justo me tenía que enseñar que estaba vendiendo la película favorita del otro.
Hipnotízame en el coche... viendo tus ojos por el retrovisor sobrevino el arrepentimiento. Me gusta acariciar tu cara y sólo así, sin más, sin torpezas. Congelar el tiempo... así lo dijiste no es cierto? Eres dulce, mucho más que nada en un viernes, mucho más que tanto...Mañana no habrá remordimientos, sólo conmigo misma talvez, por eso que no pasó porque no debía pasar, por recuperar la cordura en un momento en que estar loco hubiera sido problemáticamente perfecto. No importa quien rompió la cajita, rota está.
Te quiero por ser tú y por quererme por ser yo, y tal vez por la infortunada fortuna de que cada que la magia nocturna hace que te mire a los ojos, hay una luz naranja enmarcando tu cara.
Una confesión; dos momentos en los que un beso hubiera sido tan magistralmente desempeñado, tan novelescamente fabricado... pasaron cosas que rompieron esa magia de “espontaneidad” y romanticismo que nunca se había siquiera vislumbrado en mis días; ante un ser que me provoca tanta y tanta ternura.

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