Eran como los tres de laa tarde de un muy caluroso día de marzo; se levantó con un mal presentimiento. Su cuerpo estaba bañado en sudor, sobre todo en la zona del pecho, por su costumbre de dormir con sudadera no importando la época del año; tal vez eso contribuyó a su visión negativa del por venir, o tal vez era que en realidad sentía que algo indeseable estaba por ocurrir. En su mente las señales eran inequívicas... el mes que más odiaba, calor infernal, sensación de inutilidad debido a que se levantó demasiado tarde.. ese misterioso olor primaveral que tanto le molestaba; no había duda, no tardaban en llegar odiadas visitas.
-Mañana todo estará bien, será un nuevo comenzar- se decía con fingida convicción, mientras se preparaba para que pasara lo que tenía que pasar. Entonces escucho un ruido, imperceptible para el resto de la humanidad, que agitó su corazón e hizo que derramara algunas lágrimas... ahí estaban todos sus demonios, más vistosos y brillantes que la última vez, listos a aproximarse, con los dientes muy filosos, dispuestos a devorarla.
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