Es bueno, para variar, aceptar los propios defectos, porque de esa manera aunque no siempre pase puedes comenzar a pulirlos para hacerte mejor persona. Yo reconozco varios mios como la ansiedad y el nerviosismo que le ponen los pelos de punta a muchas de las personas que me rodean; otro es la indecisión y ya de paso mi obsesión por la puntoalidad (que todavía no sé si está bien o está mal).
Otra cosa medio defectuosa es que intento complacer a la gente frecuentemente, no sé que tan bueno o malo sea; a veces resulta satisfactorio y otras pues una reverenda pena. Toda esta introducción la hago con el fin de exponer por qué a veces complacer a los demás es una reverenda mierda. La respuesta es sencilla "falta de reciprocidad".
Soy la clase de persona que si puede hacerte un favor te lo hará con gusto y pondrá su empeño para que seas feliz, ES QUE ASÍ ES MI MADRE POR dIOS SANTO!!!. El problema como ya dije es cuando al individuo al que le echas la mano se le olvida ese pequeño detalle y no repara ni un segundo en tirar mierda de ti o en negarte la más mínima complacencia cuando tu lo necesitas. Puede sonar a que en realidad cuando ayudo a alguien lo hago para recibir un beneficio posteriormente, pero nada más alejado de la realidad. Lo único que busco es que se valore la acción... y por ende que la persona favorecida en primer lugar tome medidas según esa ponderación.
Comencé hablando de mis defectos en primer lugar y ahora concluyo diciendo que para mí el pecado más grave, el insulto más contundente y la falta suprema es la deslealtad al que te es leal, la traición al amigo y pagar mal a quien te hace bien.
Si eres así HUEVOS
12/12/2005
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