Todo había cambiado en unos cuantos instantes, el mundo había vuelto un poco a su trayectoria natural después de ese pequeño pero significativo detalle. ¿ quién lo hubiera dicho unos días antes, siquiera el previo?
En la tienda de regalos, hurgando entre las postales que me gusta coleccionar, encontré esa que sirvió de pretexto para mi salvación. Juro que antes de leer miré, me gustó, llamó mi atención y la quise (así como contigo)... me sorprendí al vislumbrar tu nombre en ella, no hubo una duda al respecto, es hasta lógico, si algo tiene tu nombre escrito es tuyo, debes poseerlo, te narra, te describe; tal vez por eso me a mí me gusta ser libre.
Esa iglesia de la foto, con sus piedras rojizas y su alta torre era para ti desde otro universo, desde el negro cosmos, desde que construyeron el templo... yo sería tan solo el instrumento para devolverte algo que era tuyo y de lo que no tenías conciencia.
La tenía en mis manos, pero debía pensar detenidamente las frases precisas con las que te haría recuperar tu posesión ignorada. Me imaginé una escena desde tierra santa donde el líder de algún grupo de cruzados se sentaba a escribir la misiva correspondiente para informar que habían rescatado la corona de espinas de Jesucristo, las palabras debían ser exactas, atenidas a un protocolo riguroso, respetuosas y a la vez alegres, llenas de emotividad y regocijo...así debían ser mis líneas, tal vez aún mejores.
Tras pensarlo algún tiempo, decidí manifestarte mi sorpresa ante el hallazgo; hacerte saber sutilmente que en este mundo de coincidencias siempre encontraré algo que me haga decir tu nombre en voz alta, aún sin quererlo.
“las curiosidades de la vida, estando cerca o viniendo de lejos siempre encontrándome contigo”
Tu sonrisa y amabilidad recuperadas pagaron con creces el precio de un suplicio de 40 minutos de preguntarme si debía o no acercarme. Tal vez mañana no seremos los mismos, tu abrazo no estremecerá mis sentidos y mis besos no serán más que un recuerdo en tus labios... pero el camino hacia ese “hola” tan extrañado se está formando en tus venas, y tu corazón se ablandará poco a poco de modo que el instante en que nos miremos sinceramente y sin reproches sea real algún día.
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