Saldré a caminar por las nubes,
y si me caigo, y si me caigo ahí quedé
que resignada a ese plan tan brutal... tan mortal.
Nadie me agarrará, y volar no es la opción,
no existe el vertigo, sólo ese asunto terrible
de ir y caer y caer hasta el fondo y que el suelo golpee mi esqueleto.
Juro que si no muero, regreso al punto de partida:
una nueva salida y volverlo a intentar,
que las nubes me carguen y no se desplacen pues puedo caer una vez más.
Nadie a mi alrededor, sólo el temor de bajar y ya no regresar,
aún así qué hay que perder si en la vida una herida
te puede doler pero nunca frenar, pero nunca dejar de intentar.
4/08/2009
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