7/12/2006

"no dirás algo sin pensar antes que tal vez en un rato digas lo contrario"

Que fácil se nos da a los hombres eso de la opinión sin fundamentos, la profusa palabrería del ignorante, el hablar por hablar, dicho de un modo más transparente. Pero ¡alto! porque después... te la pelas. La gente muchas veces no presta mucha atención a lo que dicen los demás, pero luego se dan casos de que hay un individuo con memoria de elefante que tiene a bien recordarte que dijiste un sin número de cosas opuestas a las que dices después... y ahí que Dios agarre confesada a tu convicción y o posición ante las cosas, que se verá desvirtuada por ti mismo, el delpresente con respecto al del pasado, claro está.
Pero bueno, que nadie nos culpe de pensar de una menera y luego corregirla, porque esa parece ser la única manera en la que puede evolucionar tu personalidad, tu criterio, tú mismo es decir, además como reza el refrán: es de sabios cambiar de opinión, y si el universo se transforma y tu crecer y maduras difícil sería en síntesis que tu manera de pensar no se convirtiera en otra con el paso de la vida.
El problema aquí vendría siendo la tendencia a hablar sin detenerte a reflexionar, hablar antes de tiempo y sin convicción, porque aunque ésta puede transformarse en otra (tal vez no tan disímil sino más adulta) con justificada razón, si nunca tuviste una base firme de donde partir tal vez tu opinión final con respecto a algo realmente sea diametralmente opuesta a lo que una vez pudiste suponer.
Gracias

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