7/02/2006

Cuestión de elección

Esperé hasta las dos treinta de la tarde para encontrarme cara a cara con la casilla. Decidí ese horario porque la gente come regularmente entre dos y tres p.m, así que mis cálculos fueron acertados y todo el proceso de votación duró máximo seis minutos desde mi arribo, ya que no había personas en el sitio.
Seis minutos máximo...eso dura la democracia, sólo seis minutos tras una mampara y ya he cedido mi poder como parte del pueblo a una serie de personas que me representarán con "decencia" hasta la siguiente oportunidad de plasmar mi decisión... seis minutos.
De haber sabido la reflexión posterior hubiera ido rayando las seis de la tarde, para que toda la aglomeración "narvartense" estuviera formada frente a la casilla esperando el último turno de expresión democrática y ese aguardar hubiera sido más significativo, más equiparable al peso de la decisión, más confrontable con las consecuencias de la misma, y más capaz de brindar tiempo a la reflexión última, a lo concienzudo, al arrepentimiento o a la confirmación de la convicción. Al menos ahora diría: 35 minutos... eso dura la democracia... pero no, porque quince minutos no duran los problemas de Chiapas y el tiempo es una cuestión relativa... un poco más que la democracia.

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