5/30/2008

Algo así

Como tu suspiro que se escucha lejano, tanto que suena a una promesa dicha con sentimiento que fue apagada por la realidad de la falta de convicción, así se oye el palpitar de la noche mientras la música ya no llena los vacíos de la angustia.
Como la angustia que no es angustiante, que penetra las fibras del alma, trayendo la necesidad de dar una bocanada más, aunque el gusto sea amargo, aunque dure la noche entera y te haga despertar con remordimiento.
Como la negación que se apodera de las mañanas, más de las tardes, un poco menos de las noches, cuando la calma simplemente puede fabricarse como un artificio de avasión, como evitar un pensamiento que tortura y acumular su efecto.
Como la desesperación de la ira, que aniquila las entrañas y provoca que una lágrima maligna brote, que los modales no importen y que todo el esfuerzo por contener la calma se pierda en un dolor autoinfligido.

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