10/17/2006

Tus cerros




Desperté y sin más quise mirar el sol.
Lo busqué entre este pedazo de paisaje.
¡Vaya cosa que hoy tú estás de viaje
y no puedes ver la luz que regaló!

Las montañas tan erguidas como siempre,
y bañadas con la calidez del alba,
despertaron en mi ser tremenda calma...
al pensarte contemplándolas un viernes.

Monumento orográfico perfecto,
de imponentes... imposible es no mirar.
Hoy comprendo que te gusten más que el mar,
pues parecen como un Dios sin movimiento.

Vaya tierra, vaya vida, vaya espacio...
y tú lejos, más que esa cima distante;
aunque cerca en ilusión como el gigante
que yo miro con detalle... muy despacio

Hoy me dio por embriagarme de tu idea
de que no hay nada mejor que ver las cumbres,
pues mirarlas limpia el alma de derrumbes.
¡Que trsiteza que admirarlas no me veas!

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