Se abre la puerta del metro, mis ojos escanean el vagón. Veredicto: No hay asientos libres. Me coloco frente a la puerta, esperando mirar la oscuridad del túnel, pero me atrapa el reflejo del cristal...Ahí estás, sentado justo detrás de mi.
Estás leyendo un libro y eso es increiblemente sexy. Sigo viendo tu reflejo, trato de leer el título del libro, pero la letra es rara y no ayuda mirar desde el cristal.
Me pregunto porque no te ví cuando entré. Interrumpe la idea una canción en mis oídos. Creo que esa canción tal vez te gusta. Le subo.
Pasan tres estaciones. Es hora de bajar. Se que vendrás atrás. Salgo, y llueve un poco. La canción comienza a sonar por segunda vez. Llueve más fuerte. La música me distrae y no es tan grave: "Y todas las noches desde mi ventana, conjuro tu nombre inmortal". Mis pantalones están muy mojados y ahora camino más veloz, aunque resignada a empaparme. Tal vez te resguardaste en algún lugar, pero yo tengo prisa. "Y en la alfombra de tus sueños soy el rayo vagabundo"Me detengo, compro un cigarro, lo prendo. Retomo el camino. No se en que momento me rebasaste, pero ahora veo tu espalda en frente. ¿Y si voltearas?. Te cae la lluvia sobre la playera y pareces no tener frío. Mmm, me gusta mucho tu espalda . Me cambio de acera y entro a mi destino. Te pierdo por ahora."Y se que te vuelvo a encontrar.
". Para la música.
5/31/2006
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