Casi nunca se sabe para qué despiertas... lo haces.
Hay días sin sentido... los vives.
Y otros momentos puidieron haber sido caca, pero "algo" pasa y derrepente "algo" valió la pena.
Sólo levantarte de la cama para oír una canción, para ver una cara, para comer una dona... son razón suficiente.
Respirar no lo es todo, mucho menos perder el aliento.
Cobrarán sentido esas 24 horas... de algún modo.
Despierta de nuevo aunque no sepas para qué.
Comete una dona y espera el día siguiente.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario