3/16/2006

ROMPECABEZAS

Sí, hay piezas que embonan muy bien y otras que son increíblemente distintas. A veces mientras armas esto de la vida; bueno, de los rompecabezas, te encuentras con que hay piezas que se parecen a esa que necesitas para que el paisaje quede chido, pero que no son exactamente iguales; así que puedes o conformarte con algo parecido a la perfección o botar esa pieza para no llenar el hueco con algo que no se adapte sin objeción a ese vacio. También existen piezas que pueden parecer muy distintas de entrada; pero que después de armado el puzzle te das cuenta que iban bien juntas.
Llega a darse el caso de que en ocasiones son tantas las piezas que están encima de la mesa que nada más no sabes por donde comenzar; o que el rompecabezas parece no tener modo de terminarse bien; así que mejor cambias de dibujo o decides desbaratar lo hecho y volver a comenzar.
Existen piezas que resaltan de las otras, y desde que las ves te das cuenta de que esas van a ir en el centro de tu rompecabezas. También hay otras tan parecidas entre sí que muchas veces no significan mucho en el armado; más bien sirven para completar el cielo o rellenar el mar; pero aún así nunca sabes que tan importantes son hasta que las colocas en su lugar y agrandan el dibujo.
Suele pasar también que en ocasiones hay una o dos piezas que se colaron de otro rompecabezas y nada más no encajan... puedes hacerlas a un lado o en un caso contrario tal vez esas piezas sueltas te inspiren a armar otro rompecabezas después.
En el mejor de los casos elijes un rompecabezas muy fácil y lo terminas de volada; anque si eres una persona que ama los retos puede ser que eso te parezca un poco aburrido. El chiste en esto de los rompecabezas es encontrar al menos dos piezas que se unan y embonen muy bien, porque de ese modo puedes comenzar a construir una larga cadena.

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