Siempre espero ciertas fechas en el año, días que conmemoran cosas importantes para mí, y en cambio hay otras que simplemente pasan de largo.
Es raro pensar que tal vez el día que muera será uno de esos que no significan nada en mi vida... como el 17 de agosto. Puede que sin saber, dentro de un año exactamente esté por dar mi último respiro, que esta fecha será la que recuerde a mi familia que hay que llevar flores al cementerio.
8/17/2005
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