A mí mi mente me ha robado todo. He perdido cada una de esas cosas que se valoran, como siempre, mucho más cuando se deja de tener.
He perdido el espacio, he perdido la libertad, he perdido la satisfacción... y si alguien me hubiera dicho en los momentos en que me sentía tan poderosa que en poco tiempo lo perdería todo... juro que hubiera dominado mi mente.
Alguna vez aposté mis fichas a una mano... y esa mano "parecía" buena. Alguna vez tuve la antorcha prendida, pero se fue apagando hasta el día de hoy. Esta noche, no hay fuego en mi poder... es que todo se volvió otra cosa. Quién sabe si antes realmente era poderosa... probablemente el rumbo también estaba torcido; ese es mi consuelo: evocar lo que nunca pasó.
Hay muchas cosas que apestan en la vida, una de ellas poder tenerlo todo... y no tener nada.
5/24/2007
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